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lunes, 10 de agosto de 2009

CARGO MI CRUZ

Hoy Señor me pides que lleve una cruz,
y con temor sin saber cómo yo acepto el reto.
Hoy Señor me pides cargar mi cruz,
y si es tu voluntad que así sea.
Hoy Señor me pides llevar mi cruz,
y si toda mi vida la tengo que cargar
será para darte gloria y santificar tu nombre.
Sin entender, en el dolor
y en la desesperación en Tí confiaré,
porque Tú me has demostrado
el gran amor que me tienes,
y sé que a tu lado todo es mejor.
Si he de llevar mi cruz, lo haré,
sin reclamos, sin reproches, sin penas,
sin tristezas, sin fastidios,
lo haré con amor.
Asi como Tú quisiste cargar esa cruz
más pesada que mis cruces
más pesada que las cruces de la humanidad
y Tú con humildad aceptaste la voluntad del Padre,
todo por amor.
Hoy Jesús acepto cargar esa cruz,
si he de llevarla toda la vida
así lo haré,
por amor, por obediencia, por humillarme
todo para que Tú, sólo Tú te engrandezcas
porque Tú Señor me salvaste, tu me rescataste
de la soledad, de los vacíos, de la suciedad.
Hoy Señor quiero adorarte, bendecirte, alabarte,
sólo a Tí cantarte
porque mi corazón te reclama,
te desea,
te anhela,
necesita más de Tí.
Acepto Señor cargar mi cruz,
porque sé que tu me dirás
el camino para paso a paso
llegar a Tí y minimizar mis sufrimientos
y descansar por fin en Tí, Señor.

Hoy Señor cargo mi cruz y
quiero seguirte para siempre,
vivir de acuerdo a tus enseñanzas,
vivir de acuerdo a tu voluntad
Oh Jesús recibeme, atiéndeme,
socórrome, escúchame.
Hoy Señor quiero cargar mi cruz
porque sé que llegaré a la meta
porque sé que me seguirás amando
porque sé que serás mi consuelo,
porque sé que serás mi descanso,
porque sé que me llenarás de tí.
Hoy Señor quiero cargar mi cruz
porque sé que no la llevaré sólo
porque sé que Tú me ayudarás


Amén.

viernes, 10 de julio de 2009

PARA MI.. QUIÉN ES DIOS

Para poder conocer a Dios y que quiere de nosotros nos dejó su Palabra. La Bilbia es la misma Palabra de Dios, yo lo creo, es el libro de los libros, todas las preguntas que quieras responder lo encontrarás ahí, por eso respondo a la pregunta ¿Quién es Dios? guíado por su santa palabra.

"En efecto, la palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo, y penetra hasta donde se dividen el alma y el espíritu, los huesos y los tuétanos, haciendo un discernimiento de los deseos y los pensamientos más íntimos". (Hebreos 4,12)

Dios lo sabe todo: "¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo". (Mateo 10,29)


Dios está siempre presente y me conoce: "Ustedes tienen contados todos sus cabellos". (Mateo 10,30)


Dios es todo poderoso y en Él confío: "No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros". (Mateo 10,31)


Dios es majestuoso, grandioso: "Vi también como un mar de cristal destellante, y a los vencedores de la bestia, de su imagen y de la cifra de su nombre, que se colocaban sobre el mar de cristal, llevando las arpas celestiales en sus manos". (Apocalipsis 15,2)


Dios es cariñoso: "Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios". (1 Jn. 4, 7)


Dios es amor: "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor". (1 Jn. 4, 8)


Dios es sabio: "¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!" (Rom. 11,33)


Dios es único: "Ahora bien, respecto del comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios". (1 Corintios 8,4)


Dios es justo: "Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas corazones y entrañas, oh Dios justo". (Sal. 7,10)

Dios es santo: "Porque yo soy Yahveh, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo. No os haréis impuros con ninguno de esos bichos que se arrastran por el suelo. Pues yo soy Yahveh, el que os he subido de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Sed, pues, santos porque yo soy santo". (Lev. 11, 44-45)

Dios es vida: "Yo habito en las alturas y en santidad; pero estoy con el de espíritu contrito y humillado, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los oprimidos". (Is. 57,15)


Dios es mi Padre: "Ustedes ahora son hijos, por lo cual Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá! o sea: ¡Papá!". (Gal. 4,6)


Dios es luz: "Ya no tendrás necesidad del sol para que alumbre tu día, ni de la luna para la noche. Porque Yavé será tu luz eterna, y tu Dios, tu esplendor". (Is. 60, 19)


Dios es el creador: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, en el cielo y en la tierra, el universo visible y el invisible, Tronos, Gobiernos, Autoridades, Poderes. Todo fue hecho por medio de él y para él". (Col. 1, 16)... "Vuelvan a ti, Señor y Dios nuestro, la gloria, el honor y el poder, pues tú lo mereces. Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas". (Ap. 4,11)


Dios lo puede todo: Le respondió Yavé: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no? ¿Quién hace que uno vea y que el otro sea ciego o sordo? ¿No soy yo, Yavé? Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar.» (Ex. 4, 11-13)


Dios es incomparable: "Y por el mucho amor que le tienes has hecho estas cosas asombrosas que ahora le das a conocer. ¡Qué grande eres, Señor Yavé! No hay nadie como tú ni hay Dios fuera de ti, como lo hemos aprendido con nuestros propios oídos ". (2 Sam. 7, 21-22)


Dios es grande e inescrutable: "Grande es el Señor, muy digno de alabanza, y no puede medirse su grandeza". (Sal. 145, 3)


Dios es todopoderoso: "Y oí el ruido de una multitud inmensa, como el ruido del estruendo de las olas, como el fragor de fuertes truenos. Y decían: Aleluya. Ahora reina el Señor Dios, el Todopoderoso". (Ap. 19, 6)


Dios es omnipresente: "¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde huiré lejos de tu rostro? Si escalo los cielos, tú allí estás, si me acuesto entre los muertos, allí también estás. Si le pido las alas a la Aurora para irme a la otra orilla del mar, también allá tu mano me conduce y me tiene tomado tu derecha. Si digo entonces: "¡Que me oculten, al menos, las tinieblas y la luz se haga noche sobre mí! Mas para ti ni son oscuras las tinieblas y la noche es luminosa como el día. Pues eres tú quien formó mis riñones, quien me tejió en el seno de mi madre". (Sal. 139, 7-13)


Dios es digno de adoración: "Estos son los preceptos, las normas y los mandamientos que Yavé, Dios de ustedes, me mandó, para que yo se los enseñe y ustedes los cumplan en la tierra que va a ser de ustedes. Temerás a Yavé, tu Dios, y guardarás todos los días de tu vida sus mandamientos y sus normas que te enseño hoy. Que los guarden tus hijos y los hijos de tus hijos, para que vivan largos años". (Dt. 6, 1-2)


Dios es trinidad: "Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ". (Mt. 28, 19)


Dios es fiel: "Pues su amor hacia nosotros es muy grande, y la lealtad del Señor es para siempre". (Sal. 117, 2)


Dios estará siempre: "Y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón. ". (Jer. 29,13)

martes, 7 de julio de 2009

NO VUELVO ATRÁS


Nunca pensé,
que al conocerte algo hermoso me darías
algo bello encontraría para siempre.

No imaginé
que en mi vida encontraría
un nuevo amor dirferente.

Que no engaña,
ni encadena
y que es fiel eternamente amando.

Y aunque a veces en mi vida
me sienta sólo y perdido
no dejaré de confiar.

Mi corazón ha comprendido
que tu nombre es tan divino
y que largo es el camino de la muerte.

No imaginé
que en mi vida encontraría
un nuevo amor diferente.

Que no engaña,
ni encadena
y que es fiel eternamente amando.

Y aunque a veces en mi vida
me sienta sólo y perdido
no dejaré de confiar.

No vuelvo atrás
porque Tú eres en mi vida la vida
porque Tú eres la luz que me guía
y en mi casa la paz.

No vuelvo atrás
porque me has amado hasta la locura
te has entregado hasta morir por mi culpa
me has salvado no vuelvo atrás.

viernes, 3 de julio de 2009

Hermosa obligación del hombre: orar y amar

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro. El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis hallado la felicidad en este mundo. La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable. En esta íntima unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre criatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión. Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada. Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo. En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duración. Mirad: cuando era párroco en Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y creedme, que el tiempo se me hacía corto. Hay personas que se sumergen totalmente en la oración como los peces en eI agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no esta dividido. ¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con del mismo modo que hablamos entre nosotros. Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la Iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: “Sólo dos palabras, para deshacerme de ti…” Muchas veces pienso que cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.


Autor:
San Juan María Vianney

Tómame

Tómame, Señor Jesús, con todo lo que soy;
con todo lo que tengo y lo que hago,
lo que pienso y lo que vivo.
Tómame en mi espíritu,
para que se adhiera a Tí;
en lo más íntimo de mi corazón,
para que sólo te ame a Tí.
Tómame, Dios mío en mis deseos secretos,
para que sean mi sueño y mi fin único,
mi total adhesión y mi perfecta felicidad.
Tómame con tu bondad, atrayéndome a Tí.
Tómame con tu dulzura, acogiéndome en Tí.
Tómame con tu amor, uniéndome a Tí.
Tómame, Salvador, en tu dolor,
tu alegría,
tu vida, tu muerte, en la noche de la cruz,
en el día inmortal de tu Resurrección.
Tómame con tu poder, elevándome hasta Tí;
tómame con tu ardor, inflamándome de Tí.
tómame con tu grandeza, perdiéndome en Tí.
Tómame para la tarea de tu gran misión,
para una entrega total
a la salvación del prójimo
y para cualquier sacrificio
al servicio de mis hermanos.
Tómame, oh Cristo, mi Dios
sin límites y sin fin.
Toma lo que puedo ofrecerte;
no me devuelvas jamás lo que tomaste,
de manera que un día
pueda poseerte a Tí en el brazo del cielo,
tenerte y conservarte para siempre.

Amén.

jueves, 2 de julio de 2009

HERIDAS

«Así dice Yavé: Tu herida es incurable, es una llaga dolorosa. No hay nadie para hacerte justicia ni hay remedio que te sane. Sí, yo te he herido como hiere el enemigo, con un golpe seco, por tu enorme culpa y por tus numerosos pecados. ¿Por qué te quejas de tus heridas, y por qué tu dolor no se puede calmar? Por tu enorme culpa, por tus numerosos pecados te he hecho esto. Sin embargo… yo voy a devolver el vigor a tu cuerpo y voy a sanar tus llagas, dice Yavé». Jeremias 30:12,13,15,17

Hoy sentí la necesidad de hablarte de las heridas, de esas que nos duelen profundamente, las heridas del corazón, las heridas del alma, seguramente escribí esto porque vino a mi mente el tiempo en que andaba con un dolor profundo a causa de mis numerosos pecados, y tarareaba una canción que hacía remembrar lo que Dios hizo en mí. Puedo afirmar con toda seguridad y claridad que a pesar de que sientes que no puedes seguir, con tu mundo destrozado (como lo sentí en algún momento), debes tener esperanza y confianza en el Señor. Cuando seas herido en tu alma, busca inmediatamente a nuestro Señor porque Él te podrá sanar. Lo dice en el libro de Jeremías claramente: “yo voy a devolver el vigor a tu cuerpo y voy a sanar tus llagas”. Toda herida deja secuela: recuerdos dolorosos, imágenes vivas, angustias, miedos y emociones que nos vuelven una y otra vez, a la memoria. Y hasta en sueños se puede repetir la escena... o podemos temer dormirnos, por miedo a revivir esa pesadilla.

Yo ahora estoy seguro que todas las dolencias del alma e incluso físicas pueden ser sanadas por Dios, pues para Él no hay nada imposible. Todas las heridas sangran por ello requieren de un tratamiento especial para lograr que cicatricen y sanen. Te hablo desde mi propia experiencia, yo cometí muchos errores lo que originó en mí una herida tan profunda que jamás pensé poder sanar, pero hoy al retroceder el tiempo que lloré, el tiempo que supliqué al Señor, cuando pedí su misericordia fui escuchado y me atendió. Amigo mío escribo aquí sobre ello porque quiero que sepas que cuando trates de olvidar sucesos que te marcaron, y te da tristeza, te angustias, e incluso ves tu futuro incierto, hoy te afirmo que puedes encontrar la paz que tanto anhelas. Si abres tu corazón, si le entregas tus dolencias a Él, el Señor te ayudará a seguir, pero no dejes de tener fe, eso quiere el Señor, Él prueba tu fe, por ello permite que pases por esas pruebas y si has pasado por una prueba muy difícil estoy convencido que Dios quiere algo contigo, sólo pregúntale que quiere de ti.

Tú podrás encontrar paz en medio de la confusión. El Señor Jesucristo nos dice: “venid a mí todos los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré”. (Mt. 11,28). Es una invitación a acercarnos a la Iglesia y dejarnos amar por Jesucristo. Recuerdo los momentos difíciles que tuve que pasar pero al mismo tiempo mi deseo por ir a cubrirme en sus brazos, por querer sentir el calor de su abrazo, su ternura, su comprensión, quería contarle sobre mis penas, mis preocupaciones, mis arrepentimientos, mis incoherencias, mis fracasos. ¿Y sabes algo? Jesús me escuchó, estuvo presente a cada instante, sentí que Jesús sufría a mi lado, sentí que secaba mis lágrimas, Él que me comprendía, y sobre todo encontré y descubrí que Jesús me amaba. Cuando estoy cansado de verme sin fuerzas, cuando me siento incluso sin voluntad en mi trabajo, en mis estudios, cansado de mis torpezas, cansado de mis miedos, siento a Jesús y su abrazo. Y me siento amado.

Querido hermano te invito a que si sientes dolor, cansancio, angustias, penas, si sientes que no puedes más o si deseas desaparecer por todo lo que te ha pasado, lo mejor que podrías hacer es dejarte amar por el Señor y confiar en Él, te aseguro que te sanará, te aliviará y encontrarás la paz. Dios siempre cumple sus promesas.

Bendiciones.

miércoles, 24 de junio de 2009

¿A quién iré Señor?


En la vida constantamente vivimos para elegir alguna opción que nos convenga, algún camino que nos satisfaga o que nos llene. Siempre estamos pendientes de optar por "ello" o por "aquello", pero llega un momento en que nuestra elección es más seria, cuando se trata de elegir una forma de ser más que de sentir, tenemos que tomar decisiones y optar por algo que creemos que es lo mejor.

Optar por Jesús no es fácil, implica desterrar del corazón aquellos ídolos que de una u otra manera nos seducen: el sexo, el dinero, el placer, el poder. Es necesario no tener ídolos en nuestras vidas, es necesario que nuestra vida, incluso nuestra conciencia sea iluminada de manera plena por Dios nuestro Señor. Muchas veces para tomar decisiones recurrimos a nuestros propios criterios o juicios y no tomamos en cuenta qué pensará Dios al respecto o cuál es su voluntad.

Nuestra elección debería ser siempre Jesús. Yo conozco muchos que optaron por Jesús, lo escucharon, lo siguieron pero que ahora están alejados de Él. ¿Qué les sucedió?
El Evangelio de San Juan dice: «A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle. Jesús preguntó a los Doce: «¿Quieren marcharse también ustedes? Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». (Jn. 6,66-69).

Existen 2 realidades diferentes: los que rechazan a Jesús y los que lo aceptan y le siguen. Imagínate, Jesús fue admirado por muchos, por sus milagros, sus palabras, su manera de vivir, por ello mucha gente se entusiasmaba con Él y se le acercaban para oirle y para saber más de Él. Pero a pesar de ello en la biblia dice claramente que muchos dejaron de seguirle. Tal vez esperaban un gobierno terrenal y al escuchar muchas veces a Jesús que anunciaba su pasión se decepcionaron.

El gran problema creo yo, es que el entusiasmo no es suficiente para seguir a Jesús, incluso no se necesita admiración, se requiere una gran fe. Pedro confesó y reconoció que no podrían irse a otro lugar: "¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna". ¿Cómo puedo entender esa respuesta de Pedro?, pues de muchas formas: "Tú eres nuestra opción", "Contigo todo es mejor", "No necesito nada más", "Lo que busco está en Tí", "A tí te elijo", "Tú eres el Dios". Y nosotros, bautizados y pertenecientes a su Iglesia Santa... ¿Creemos que Jesús es nuestra opción? ¿Diremos como Pedro que no tenemos a dónde ir sin Jesús?

En mi vida he conocido muchos cristianos: por cumplir, por tradición, por costumbre, por satisfacción, por obligación, por conveniencia y los auténticos... ¿Cuál eres tú?


Dios te bendiga.

jueves, 18 de junio de 2009


JESÚS MI AMOR MÍO

Cuando entra en mí la desesperanza
y el deseo de abandonar todo se apodera de mí
y cuando las fuerzas ya no permiten levantar mis manos
Tú estás nuevamente obrando.
Cuando creo que todos me abandonan
cuando creo que todos están en contra mía
y al sentirme sólo,
Tú está nuevamente obrando.
Cuando siento que todos murmuran
y me incomodo al estar en boca de todos
y cuando no hayo esperanza
Tú está nuevamente obrando.
Cuando todo está en silencio
y hasta parecer vacío,
cuando no escucho tu voz,
Tú está nuevamente obrando.
Tú obra renueva Señor cada día de mi vida
me amas tanto que jamás sé que me dejarás
Tú obra es la fuerza que alimenta
mi alma, mi ser y todo cuanto tengo.
Tu obra que sea mi fuerza Señor
en los momentos de debilidad.
Tú obra Señor es la que habla en medio del silencio
al buscar en lo profundo de mi corazón.
Tú sabes que decir,
Tú sabes consolar,
Tú sabes liberar,
Tú sabes sanar,
Tú sabes amar.
Oh Jesús amado mío
mi roca,
mi escudo,
mi aliento,
mi fuerza,
mi consuelo,
mi Jesús.. Mi Todo..
Tú Jesús... mi Amor mío.

Amén

martes, 16 de junio de 2009

LA TEMPESTAD CALMADA

Un día subió Jesús a una barca con sus discípulos y les dijo: "Crucemos a la otra orilla del lago". Mientras navegaban, Jesús se durmió. De repente se desencadenó una tormenta sobre el lago y la barca se fue llenando de agua a tal grado que peligraban. Se acercaron a Él y lo despertaron: "Maestro, Maestro, ¡estamos perdidos!" Jesús se levantó y dió una orden al viento y al mar, y todo volvió a la más completa calma. Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿dónde está su fe?". (Mt. 8,23-27)

LOS PROBLEMAS Y EL MIEDO


Todos pasamos por situaciones difíciles en nuestra vida: debilidades personales, enfermedades, dolor, pérdida de un ser querido, dificultades en el trabajo o de dinero, problemas de los hijos o de los padres, calumnias, infamias, injusticias...y ¿ cuál es tu reacción?. Miedo, angustia, temor, excesiva preocupación. Sabes ¿por qué? ... porque buscas apoyarte solamente en ti mismo, en lo que tú piensas, en lo que tú sientes, en lo que tú podrías hacer para resolver las cosas... te apoyas solamente en tus fuerzas humanas y casi siempre el problema es mucho más grande que tú.

Te olvidas de algo muy importante: Dios está siempre contigo, Él todo lo puede en todo momento. Él es tu seguridad. En momentos difíciles, Dios nunca se olvida de ti. SI DIOS ESTA EN TU ALMA, LO DEMÁS ES PASAJERO

Nunca olvides que fuiste creado por Dios y para llegar a Él, para vivir eternamente en el cielo con Él y que todo lo de esta vida (por importante que parezca) es transitorio, es decir, que pasa. Esta es la medicina para barrer con los miedos.

A LO ÚNICO QUE SÍ HAY QUE TENERLE MIEDO
Lo único a lo que debes tener gran temor y miedo en la vida es a pecar y a perder la amistad de Dios, porque entonces sí habrás perdido lo más importante.

¿POR QUÉ PERMITE DIOS QUE YO TENGA PROBLEMAS?

Cuando sientas que el mundo se te viene encima, que estás lleno de problemas piensa que: A Dios lo que más le importa de ti, es que logres salvarte y a veces permite que vivas momentos difíciles o dolorosos porque sabe que esto te dará la oportunidad de estar más unido a Él, de ser mejor, más santo; en otras palabras que es bueno para tu camino de salvación. A veces el dolor purifica el alma, te hace que crezcas, seas mejor y sobre todo te da la oportunidad de ofrecerlo y de que ames más a Dios. En tus manos está el que aproveches esta oportunidad para ser más santo o para alejarte de Dios.

Compara lo anterior con esto: un padre ama tanto a su hijo enfermo que permite que el doctor le ponga una inyección, porque sabe que aunque en ese momento le duela, es por un bien mayor (curarlo y que esté sano). Tú, como el niño, aunque no entiendas, debes reflexionar que si tu Padre Dios permite ese dolor, es por un bien mayor.
¿POR QUÉ CONFIAR EN DIOS?
Debes confiar en Dios porque sabes que Él es tu Padre y que te ama infinitamente, te ama mucho, mucho más de lo que tú te puedes imaginar. Si te ama, te escuchará, te ayudará y buscará tu bien.

El hombre que reflexiona que es hijo amado de Dios, no pierde la tranquilidad, la paz y la alegría ni en los peores momentos.

¡TODO ES PARA BIEN!

Dios quiere lo mejor para ti, sabe lo que necesitas. Su mirada alcanza esta vida y la eternidad . Él sabe bien lo que hace y lo que permite. Todo está dirigido para tu bien.Aprende a ver el amor que Dios te tiene tanto en las cosas buenas que te pasan como en las adversidades.

EL AFÁN DE CADA DIA

En el Evangelio nos dice Jesús: No andéis agobiados por el día de mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. Le basta a cada día su propia preocupación. El ayer ya pasó, el mañana no sabes si llegará para ti. No hay razón para andar angustiado y agobiado por qué pasará el día de mañana.

Dios te dará las fuerzas necesarias para enfrentar lo que traiga consigo.- Lo que importa es el hoy: es el que tienes para amar y santificarte. A veces puedes sufrir la tentación de querer dominar también el futuro y olvidas que la vida está en manos de Dios. No seas como el niño impaciente que lee un cuento y salta las páginas para ver como acaba la historia.

Pero no confundas el "no preocuparte", con el "no ocuparte" de hacer lo que debas por resolver tus problemas, de trabajar por procurarte un futuro bueno. El abandonarse en las manos de Dios no significa que te quedes sentado a que se resuelvan tus problemas y todo te caiga del cielo, significa ser responsable, poner todo lo que está en tus manos y después, dejar, confiar, abandonar el resultado en manos de Dios.

ORAR MUCHO

Para conseguir la ayuda de Dios, debes pedírsela en la oración.- En ocasiones Dios te hace esperar, otras veces rectifica lo que le has pedido y te concede lo que realmente necesitas; otras más, no te concede lo que pides, porque sin darte cuenta estás pidiendo un mal que tú crees que es un bien.

Tu oración debe de ser:

a) Con humildad, reconociendo que tú solo no puedes nada y que Dios puede todo.
b) Con constancia, pedir todos los días.
c) Con perseverancia seguir pidiendo, aunque no sientas respuesta.
d) Con confianza, sabiendo que Dios es tu Padre que te ama y busca tu bien.
e) Con serenidad, porque Dios sabe bien las necesidades que tienes, lo sabe mucho mejor que tú.

LA VOLUNTAD DE DIOS

Muchas veces los hombres no sabemos lo que es bueno para nosotros, y lo peor es que creemos saberlo. Tú tienes tus propios planes para tu felicidad, y demasiado a menudo miras a Dios simplemente como alguien que te ayudará a realizarlos. Las cosas son totalmente al revés. Dios tiene sus planes para tu felicidad y está esperando que le ayudes a realizarlos. Y quede bien claro que tú no puedes mejorar los planes de Dios. Reflexiona esto una y otra vez, todos los días y entonces podrás abandonarte con serenidad, incluso ante la dureza de aquello que no comprendes y que te causa dolor y preocupación. Nunca olvides que Dios te quiere feliz aquí en el mundo, pero te quiere aún más , feliz con Él para siempre en el cielo.
La SANTIDAD es conocer, amar y cumplir la voluntad de Dios. Amar y cumplir con alegría aquello que Dios te manda cada día a lo largo de tu vida.

jueves, 11 de junio de 2009

¿Por qué el Señor te prueba?


Tal vez has pensado que la vida es injusta porque te pone momentos difíciles y sientes que tus fuerzas no pueden afrontarlas.

La prueba es como pasar una noche oscura, donde no ves nada, el camino se torna incierto. Dios podría ahorrarnos todas esas pruebas, pero considero que son necesarias para convencernos de nuestra radical impotencia para hacer el bien por nosotros mismos. Además imaginas que Jesús tuvo que superar más pruebas que tú, más terribles. Dios lo permitió y entonces, ¿por qué no permitir que las pases tú?

Santa Teresa de Lisieux decía que la cosa más grande que el Señor había hecho en su alma era “haberle mostrado su pequeñez y su ineptitud”. Vicente de Paúl decía: “El bien que Dios hace lo hace por Él mismo, casi sin que nos demos cuenta”. Lo que el Señor nos pide es confianza en Él por encima de todo. Dios reprocha a Santa Catalina de Siena y le dice: “Por qué no confías en tu Creador? ¿Por qué te apoyas en ti? ¿No soy fiel y leal contigo? El hombre todavía duda de que yo sea lo bastante poderoso como para socorrerle, lo bastante fuerte como para asistirle; tiene miedo de no encontrar en mí el pan para alimentarse”.

Nos falta confiar más en el Señor. "Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?" . (Mt. 6,26).

Jesús quería que todos supieran con cuánto amor él cuida realmente de todas sus criaturas. El nota cada vez que un pichoncito se cae del nido. ¿Sabe lo que te pasa? Por cierto que sí. Jesús dijo: "Aun los cabellos de ustedes están todos contados". (Mt. 10,30). Tú puedes pensar que sabes todo lo que se relaciona contigo, pero Jesús sabe mucho más, pues hasta sabe cuántos cabellos tienes en la cabeza.

Muchos jóvenes dudan en entregar su vida a Dios porque no confían en que Él sea capaz de hacerles plenamente felices, y al tratar de asegurarse su felicidad, se vuelven tristes y a veces desdichados. «Evita las preocupaciones que te afligen y los pensamientos negativos sobre lo que puede suceder más adelante. No estropees mis planes queriendo imponerme tus ideas. Déjame ser Dios y actuar como sé hacerlo. Abandónate en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente Jesús confío en ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento, tus propias ideas y el querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices “Jesús yo confío en ti”, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos. No tengas, miedo, Yo te amo. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: Jesús, yo confío en ti. Necesito las manos libres para obrar. No me las ates con tus preocupaciones inútiles. Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía en mí, abandónate en mí. Yo obro en proporción del abandono y la confianza que tienen en mí. Deposita en mí tus angustias, tus problemas y dificultades y duerme tranquilo. Dime siempre: Jesús confío en ti, y verás cómo se va llenando tu alma de paz, de tranquilidad, de amor y de sosiego. Te lo prometo y te lo cumplo porque te amo. Tu amigo que nunca falla. Jesús». (Palabras de Jesús a Santa Faustina). Querido amigo, todos tenemos miedo al sufrir pero como diría Santa Teresita del Niño Jesús “Dios no permite sufrimientos inútiles”.

Participo en una Parroquia cuyo nombre pertenece a un santo: San Juan María Vianney, conocido como El Cura de Ars. Él vio todos los obstáculos y lazos que había en su camino de la vida. Se asustó; pero comprendió que sin la ayuda de Dios era imposible triunfar. Y ese es el punto, para salir vencedores de los ataques del mal, nuestra oración ha de ser incesante. En ocasiones vamos a hacer la oración con cierto desánimo y, sin que pase nada particular, salimos con el corazón apaciguado. Pero así no sientas nada en tu ser, te aseguro que el Señor obra y actúa, pero no debes de confiar en tus propias fuerzas, sino apoyarte en definitiva en la acción del Señor, te aseguro que el Espíritu Santo hace su trabajo en secreto.

Muchas veces estamos confiando en nuestras ideas sobre lo que es bueno y lo que no lo es, y no confiamos suficiente en la sabiduría de Dios. A Él debemos pedirle que nos de la sabiduría que le regaló al rey Salomón. Él pidió un corazón sabio y compasivo para que juzgara al pueblo de Dios. Esto agradó al Señor: "Dios dio a Salomón sabiduría, gran entendimiento y amplitud de corazón, como la arena que está a la orilla del mar... De todos los pueblos venían para escuchar la sabiduría de Salomón, de parte de todos los reyes de la tierra que habían oído de su sabiduría." (1 Reyes 4:29-34). Tú puedes orar y pedir esa sabiduría, pero debes acercarte al Señor de rodillas, con humildad, reconociendo su grandeza y tu pequeñez. Tienes que dejar que el Señor tome el control de tu vida.

Creo ahora, después de toda la experiencia vivida es que si alguna vez sufrí demasiado, es porque DIOS me agarró con tanta fuerza para que no cayera en el abismo.

Dios te bendiga.

miércoles, 10 de junio de 2009

CÓMO AGRADAR A DIOS


Desde mi conversión me pegunto diariamente qué debo hacer para agradar a Dios, pues creo que todos estamos llamados a eso, todos estamos llamados a la santidad. Ser santo no es un designio de algunos sino es el llamado que hace Dios a todos, pues ser santo es en definitiva agradar a Dios. Tal vez parece imposible, es que muchos creen que para llegar a la santidad se debe obrar milagros y prodigios maravillosos. Si eres de los que piensan así, debo decirte que te equivocas. Ser santo como ya dije anteriormente es agradar a Dios. La gran pregunta sería ¿Cómo?

La Palabra de Dios. “Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo”. (Rom. 10, 17). El Señor es claro a Él se le sigue por fe, más que por el sentimiento, y estamos llamados a anunciar su Palabra, así como lo hacía el mismo Pablo, llevaba el mensaje de Jesús a todos los pueblos. Se trata de oírla en tus celebraciones eucarísticas, en tus reuniones de Comunidad, de manera personal, pero sobre todo de vivirla y hacerla tuya.

Jesús vino a salvarte…créelo. “¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. (Jn. 3,16). Jesús tuvo que pagar un gran precio a causa de nuestros pecados. Fue tanto el amor que tiene Dios que envió a su hijo Único para que nos libre de la muerte, para que vivamos como Él y para Él, para tener vida en abundancia, para tener vida eterna. Recibe a Cristo como tu Salvador. Cristo está Vivo y la buena noticia es que ha resucitado de entre los muertos y te llama: "He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye hoy mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3,20) Recíbelo ahora mismo. "Mas a todos lo que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." (Juan 1,12).

Arrepiéntete de tus pecados. “En nombre de Cristo les rogamos: ¡déjense reconciliar con Dios! En el momento fijado te escuché, en el día de la salvación te ayudé. Este es el momento favorable, éste es el día de la salvación. (2 Cor. 5,20. 6,2). La buena noticia es que con el Señor todo se puede, y tus pecados más grandes los perdona, los convierte más blancos que la nieve, sólo tienes que dejarle actuar a Él y que penetre en tu vida y tome el control total. Acepta que El pecado te separa de Dios. El pecado es la rebelión del hombre contra Dios, que resulta de la desobediencia a la voluntad de Dios. Todos hemos pecado "Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios" (Romanos 3,23).

Antes mi vida simplemente era para agradarme a mi mismo o a los demás, de diferentes maneras, haciendo cosas que producían cierta satisfacción y todo lo que, a mi criterio, creía que debía de hacer. Cuando me encontré frente al Señor y lo reconocí como el Único, como el Rey, como el Salvador, como el Rey de Reyes todo cambió. Ahora vivo para agradar al Señor. No es fácil pero debes hacer lo que él te pide. Debes de buscar y aspirar la santidad pues eso espera de ti tu Señor. Yo te he sugerido algunas, puedes empezar con ellas. “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo”. Eclesiastés 2:26ª

TE QUIERO DECIR SI


Señor Tú que te entregaste en una cruz,
me pides que me entregue a mis hermanos,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que me amaste hasta la muerte,
me pides que ame a los demás,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que fuiste modelo de vida,
me pides que de testimonio,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que miraste con bondad,
me pides que no sea indiferente,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que iluminaste este mundo,
me pides que sea luz y no oscuridad,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que sanaste a los enfermos,
me pides que sea consuelo,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que te despojaste de todo,
me pides que renuncie a mis comodidades,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que confiaste en el Padre,
me pides que no dude de Tí,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que extendiste los brazos al mundo,
me pides que abraze con amor,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que perdonaste los pecados,
me pides que no guarde rencor,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que dejaste huella en este mundo,
me pides que siga tus pasos,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que fuiste Evangelio vivo,
me pides que escuche tu Palabra,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que aceptaste todo con amor,
me pides que acepte tu voluntad,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que sacrificaste todo,
me pides que renuncie a mi mismo,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que diste todo
permíteme darlo todo,
y amarte,
y respetarte,
y en Tí confiar,
y en Tí permanecer,
y en Tí esperar,
y en Tí, sólo en Tí,
y en el miedo,
y en el temor,
y en la duda,
y en la sequedad,
y en la lucha,
y en el camino,
y en la incertidumbre,
y en toda mi vida,
te quiero decir SI.
Amén.

jueves, 4 de junio de 2009

¿POR QUÉ ALABAMOS AL SEÑOR?


Pertenezco a una Comunidad de jóvenes y adultos en donde nos reunimos cada semana con el fin de además de tener un encuentro personal con el Señor, oramos, leemos su Palabra, y por supuesto nos congregamos con otros hermanos que tenemos el mismo sentir. Pero hay algo que siempre ando repitiendo y es que nosotros hemos sido creados para alabar al Señor. Definitivamente creo que los salmos de David son el mejor modelo de alabanza a nuestro Dios, todos ellos están llenos de una riqueza espiritual y de un profundo sentido de rendición ante el Señor. El salmo 146, en el verso 2 es claro: “Alabaré al Señor toda mi vida”. Dios nos quiere así, convencido estoy que la alabanza al Señor no debe ser solamente cuando congregas en la reunión de tu Comunidad o en alguna celebración. A Dios se le debe alabar siempre. Cuando tienes grandes momentos, alaba al Señor; cuando estás feliz, alaba al Señor; es más en los momentos más difíciles de tu vida, alaba al Señor; sin importar las circunstancias de vida que toca, sin importar los tiempos difíciles, aún cuando tengas un familiar enfermo, aún en la pobreza, aún en la desolación, en la soledad. Nuestra vida debe ser fiel reflejo de agradecimiento a Dios.

“No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar: cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos”. (Sal. 146, 3-4)

¿Cuántas veces hemos depositado nuestra confianza en hombres? Gran error. Ellos nos fallarán, nuestra mirada debe estar puesta en Dios. Es decir nuestra alabanza durante toda la vida debe combinarse con la confianza total en nuestro Padre. Y es que la verdadera alabanza fluye cuando a Él le has entregado el control total y absoluto de tu vida. No confíes en otros, ni en ti mismo, porque nuestras fuerzas son pobres. Él es quien debe tener el control, Él debe manejar tu vida y si surgen dificultades, temores, problemas, preocupaciones, tristezas, verás como es Dios de misericordioso que esas situaciones se revierten a favor tuyo. Porque el Señor tiene grandes maravillas para quienes confían en Él. De eso estoy seguro.

“Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos” (Sal. 146, 6).

¿No es motivo de alabanza también? Muchas veces nos quejamos porque hay demasiado calor, y cuando hace frío igual, nunca estamos contentos. Al Señor hay que darle gracias por la creación y agradecidos con Él por todo lo que hay en ella. Y aunque todo lo creado desaparecerá, El Creador siempre será eterno.

“El Señor libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados”. (Sal. 146, 8)

Todo aquel que no se ha entregado a Jesús y no le da el control total de su vida, todo aquel que sigue pecando y no se arrepiente de ellos, se encuentra encerrada espiritualmente. Pero el Señor dijo: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos”. (Lc. 4, 18).

¿No es acaso un buen motivo también para alabar al Señor? Jesucristo vino para salvarnos, para liberarnos, para que veamos, para que entregar su vida por nosotros que somos pecadores.

¿Por qué alabamos al Señor? Jesús le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto. Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo”. (Mt. 4. 10-11).

Lo alabamos para que el demonio se aleje de nuestras vidas. El diablo quiere que las almas se pierdan, por ello debemos de pedirle al Señor que se apodere de nuestras vidas y que expulse a todo tipo de mentira que el demonio nos quiere poner, para nos libere de toda atadura a causa del maligno, para que limpie la mirada. Sólo así los ángeles de Dios vendrán para servirlo junto con nosotros.

¿Por qué aplaudimos en la alabanza? La Palabra de Dios nos lo enseña. “Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría”. (Sal. 47,1)

¿Por qué levantamos nuestras manos? Porque así bendeciremos el nombre del Señor: “Eleven las manos al Santuario y bendigan al Señor”. (Sal 134. 2).
“Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre”. (Sal. 63, 4-5)

Porque el Señor, nuestro Dios, nuestro creador, merece una perfecta alabanza, porque eso quiere nuestro Dios, porque Él quiere que le demostremos nuestro amor así. Y Él así lo quiere: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones”. (1 Tim. 2,8).

El Señor vive en la alabanza de sus hijos, por ello querido amigo, a Él debemos adorarlo y alabarlo en todo lugar y durante toda la vida, y que nuestra alabanza sea la mejor con nuestras manos aplaudiendo, levantando las manos, con nuestras voces, con la música, con todo nuestro ser: “Alábenlo con toques de trompeta, alábenlo con el arpa y la cítara; alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con laudes y flautas. Alábenlo con platillos sonoros, alábenlo con platillos vibrantes, ¡Que todos los seres vivientes alaben al Señor!”. (Sal. 150, 3-5).

martes, 2 de junio de 2009

TOTAL AMOR

Cómo dejar de reconocer lo grandioso que has sido conmigo, si tienes gestos de amor a cada instante.

Cómo dejar de expresar este gran amor que en mí has causado, si cada día me seduces y me llamas.

Cómo podría callar si me amas tanto que en mí ya no entra tanto amor y me das todo lo que mi ser necesita.

Cómo pagarte Señor todo el bien que me haces, cómo no darte gracias por tantos favores. Cómo devolverte tanto amor sin merecerlo.

Me amas tanto oh buen Jesús. Yo anhelo el día de quedar a tu lado y gozar la plenitud de tu amor Señor. Lo que me das me llena totalmente, pero creas en mí un deseo incontenible de necesitar más de Tí. Si haces todo perfecto porqué temer, si tienes tu mirada puesta en mí, si en tu pensamiento estoy, porque dudar de tu amor hacia mí, si cada día que pasa me conquistas con llamaradas que consumen mi corazón. Hoy Señor quiero devolverte este gran amor que tienes conmigo no sé amarte, no sé cómo, no sé si es suficiente pero Jesús, tómalo es para tí y enséñame a amarte cada día más y a pagar el amor que me das con más amor. Sólo Tú Jesús puedes enseñarme y ayúdame a no necesitar de nadie más, no quiero depender de nadie sólo de tu inconmesurable y maravilloso amor sólo contigo quiero permanecer y sólo de tí quiero gozar mi Total Amor.

jueves, 28 de mayo de 2009

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Hoy me ponía a pensar en que todos nosotros (o casi todos) esperamos que llegue fin de año para trazarnos metas, para hacer promesas, para comprometernos con algo. Por ejemplo, algunos se comprometen en dejar de pelear, otros en mejorar su carácter, o estás peleado con alguien o no le hablas de hace mucho a una persona que conociste y quieres acercarte, otros se proponen en mejorar su peso, o tal vez empezar a estudiar e incluso he conocido a personas que se comprometen dejar de tomar y el 31 de diciembre terminan una "borrachera" increíble. En fin seguramente más de una vez te ha pasado que te has trazado metas, o te has comprometido en algo para alcanzarlo en el nuevo año pero por distintas circunstancias no lo puedes hacer. Tal vez empieces con ganas, con entusiasmo pero de ahí te vence la flojera, la pereza, las comodidades. Aunque sé que algunos se trazan metas y las logran cumplir.

Pero me pregunto ¿cuántos hacemos un compromiso pero directamente con Jesús, cuando es Él quien nos espera? Nosotros los que hemos encontrado el verdadero camino, el camino de la Salvación (ahora lo sé con certeza) no necesitamos esperar a fin de año para comprometernos con Jesús, pues sería bueno revisar como está nuestra vida ahora. Escribiendo este artículo quiero animarte a que revises tu vida y me refiero en tu relación con Él. Seguramente si en este instante tratas de enunmerar las cosas desagradables que has hecho sentirás verguenza de acercarte a Él. En una oportunidad conocí a una persona que me dijo que cobraba su sueldo para ir corriendo al casino y jugar en las famosas máquinas para ver si encontraba suerte que le permita incrementar sus ingresos para mejorar la situación económica de su familia, de su esposa y de sus hijos. Por supuesto que siempre le fue mal, en vez de ganar, terminaba perdiendo su sueldo o gran parte de él. En otros palabras él me manifestó que su sueldo practicamente lo "botaba" y le daba verguenza acercarse a Dios por esa situación. Incluso me contó que tiene un cuadro en la pared de su sala y que por vergüenza prefería pasar rapidito para no ver la cara de Jesús.

Tal vez te ocurra algo similar. Pues querido amigo, hoy te cuento una gran noticia, cuando tu te acercas a Dios, tus pecados los recibe y si ve en tí un sincero arrepentimiento pues todos te los perdona. Y no sólo eso, la gran noticia es que el Señor te dice que con Él empezarás de nuevo, y comienza a escribir junto a tí una nueva historia. Pues al Señor no le interesa tu vida pasada, le interesa tu compromiso, le interesa tu arrepentimiento y el esfuerzo que haces para no caer de nuevo. Eso mira el Señor y a sus ojos es agradable cuando te acercas con un corazón humilde, con un corazón arrepentido. Te aseguro que cuando te acercas al Señor arrepentido de corazón, Él tiene grandes planes para tí, así como me sucedió a mí. Convencido estoy de sus planes, aunque trato diariamente de descubir que quiere de mí, sé que el Señor me ha creado para un propósito el cual Él me lo irá descubriendo poco a poco.
Sentir dolor o sentir vergüenza por el pecado cometido no es malo, por el contrario es un buen síntoma de arrepentimiento, pero no sólo debe quedar ahí, tienes que acercarte a Jesucristo, Él te recibirá con los brazos abiertos como la lectura del "Padre Bueno" (hijo pródigo) Lc. 15:11-32.

No tengas miedo, acércate con arrepentimiento, acércate con dolor de corazón, no esperes fin de año para asumir un compromiso, puedes hacerlo ya, puedes recurrir al Señor, porque para Él será un empezar de nuevo, porque el Señor tomará tu pecado y por más colorado que sea lo transformará más blanco que la nieve «Vengan, pongamos las cosas en claro –dice el Señor–. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve!» (Isaías 1:18). Él Señor lo dijo, y Él es el único que cumple sus promsas. Créelo, entrégate a Él, porque para nuestro Señor será "borrón y cuenta nueva".

lunes, 25 de mayo de 2009

MI CREDO

Creo en Dios, creador, dador de vida, que hizo lo visible, lo invisible, que me dio su aliento que me puso en este mundo con un propósito, quien es el Todopoderoso, Omnipotente, Omnisciente. Creo en su amor, en su majestad, en su misericordia, en su bondad. Creo en Él que hizo el cielo, la tierra y todo lo que respira y lo inerte. Creo que a Él le rendimos Honor y Gloria, creo que mis alabanzas son llevadas al cielo para Él. Creo que es el Padre.

Creo en Jesucristo, su hijo único, el predilecto, el elegido, quien tuvo la misión más maravillosa en este creación. Creo que nació de una Santísima Mujer, creo que ella es mi madre, pura, santa y divina. Creo en Cristo que se entregó, padeció y sufrió por amor a mí. Creo en su sangre derramada por mis pecados. Creo que me lava, purifica, sana y calma mi sed. Creo en que venció a la muerte y que por siempre triunfará.

Creo en el Espíritu Santo, dador de vida, creo en su soplo reanimador, creo que restaura mi vida, creo en su poder sanador, creo en su santa unción, creo en su poder de liberación, creo en su autoridad, creo en su guía creo en sus mensajes, creo en sus designios, creo en sus señales, creo que es el aliento de Dios en mi vida.

Creo en la Iglesia Católica como el único camino que me lleva a la salvación. Creo que fue fundada por el mismo Jesús para caminar en comunión con mis hermanos que estamos llamados a servirle y gozar de comunión unos con otros y de aspirar a la santidad.

Creo que Jesucristo lavó mis pecados y curó mis heridas, creo en su perdón y en su infinita misericordia, creo en su acción redentora, creo en la conversión de los hombres, creo que gozaré de la resurrección el día final si mis acciones le agradan a Dios.

Creo que la entrada al cielo se consigue aquí en la tierra, con mis palabras, con mis pensamientos, con mis acciones. Creo en la vida pasajera en la tierra y que me espera una vida mejor en la que gozaré de la plenitud infinita de su amor.

Creo en las promesas de Dios que serán cumplidas. Creo que gozaré de la vida eterna si hago la Voluntad de Dios.

Creo en Tí Padre, Hijo y Espíritu Santo como el único Dios que alimenta mi vida, alienta mi camino, fortalece mi ser, razón de mi existir, y que viven en mí y que por siempre me rendiré a su grandeza.

Amén.

martes, 19 de mayo de 2009

¿Dónde está tu mirada?


El plan principal de Dios es que quiso hacernos a su imagen y semejanza, desde el principio lo quiso así, claro está que nunca nos dijo que seremos como Dioses, Él no quiere eso, aunque muchas veces nos creemos dioses, seguramente por herencia de la primera tentación en que el diablo hizo creer que seríamos como dioses. Pero lo que quiere Dios es santificarte, que incorpores en tu vida las características, cualidades, valores, moral y el carácter de Jesucristo mismo. ÉL quiere que te importe lo que a Él le importa, que sientas lo que a Él siente, que pienses y actúes y ames como Él ama.

La vida comienza a tener sentido cuando entiendes que tu estás creado para ser como Jesucristo. Muchas veces escucho gente que dice ¿por qué me pasa esto a mí? Incluso amigos me llaman y me preguntan ¿Por qué Dios permite que me pase esto a mí? La respuesta es sencilla y y clara: Pues Dios quiere hacerte como Jesús.

“Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu”. (2 Cor. 3, 18)

Dios quiere transformarte y hacerte como su hijo Jesús. La pregunta es ¿cómo lo hace? Hoy te escribo hermano con la certeza que Dios lo hace de diversas maneras, Dios nos da su Espíritu Santo, mediante la lectura bíblica que es su Palabra, mediante los Sacramentos, utiliza a las personas, incluso utiliza la tentación, y hasta usa los problemas, porque hasta los problemas de tu vida tienen un fin, pequeños, grandes, medianos y eso es lo que te ayudará a madurar tu fe, que te ayudará a desarrollarte como persona y todo te ayudará a ser como Jesucristo. Y para que seamos como Jesucristo Dios te hará pasar las mismas cosas que Jesús pasó. ¿Hubo momentos que Jesús se sintió sólo? Yo creo que sí. ¿Jesús habló y lo criticaron y lo juzgaron injustamente? Definitivamente. ¿Jesús se sintió tal vez tentado a rendirse? Posiblemente haya sido así. La pregunta que te hago ahora es ¿Por qué piensas que Dios permitió que su propio Hijo pase por estas cosas y tu ibas a librarte de ellas? Algunos creen que los que siguen el camino de Dios como arte de magia sus problemas se desaparecerán. ¿Y porque Dios haría eso? Tenemos muchos problemas porque Dios está más interesado en que madures, en que crezcas, en que mejores. Recuerda Él quiere que seas como su Hijo. La gran pregunta es:
¿cómo es Jesús?

“En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley”. (Gal. 5, 22-23)

Jesús siempre estuvo lleno del Espíritu Santo, y aquí vemos el modelo exacto de cómo es Jesús. Él es la expresión perfecta del amor y para que seas como Él tienes que llenar tu vida con paz, amor, paciencia, amabilidad, bondad, amor, fidelidad, alegría y todo lo demás. Todos esos son los frutos que te da el Espíritu Santo, los que tienes que buscar, los que tienes que apuntar en tu vida. ¿Y cómo produce Dios el fruto del Espíritu en nuestras vidas? Pues Dios produce los frutos del Espíritu en tu vida poniéndote exactamente la situación contraria, y permitiéndote que seas tentado para hacer lo opuesto. Pero no creas que Dios es el que te tienta, eso lo hace el demonio, pero Dios te ha hecho tan libre que hasta eso permite y quiere probar tu fidelidad hacia Él. Cada tentación es una buena ocasión para crecer, el objetivo es la madurez espiritual y eso toma tiempo, Dios no tiene prisa y él se encargará que seas como Cristo, Dios lo hará, dirás no siento que crezco, Dios prometió no dejar solos a sus hijos, ni se daría por vencido con nosotros, entonces no lo hagas tampoco.

En Filip 1, 6 dice: "firmemente convencido de que, quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús", entonces entendamos que Dios terminará lo que comenzó en tu vida, por lo tanto en tu trabajo, en tus estudios si no reflejas lo que has de ser, si tienes caídas, si fallas pues no debes deprimirte ni desanimarte porque si te esfuerzas y sigues el camino de Jesús pues debes de dar gracias a Dios. Hoy a pesar de tantos errores que tengo, incluso tan pecador, pero con todo ello doy gracias a Dios por no ser lo que era antes.

Imagínate también que en tu cumpleaños tu papá se sacó la lotería y te dice para tu cumpleaños puedes traer al grupo que quieras, o puedas hacerlo en un satélite en el espacio (no hay límites), y tienes un mes para hacerlo, y la preparas y es “LA FIESTA”, la mejor, y el mismo día en la mañana se te aparece Dios y te dice que ha preparado una fiesta para ti, pero no puedes ir a las dos, escoge una. ¿Cuál escoges? Esa invitación te hace Dios para que vivas tu vida a diario, a qué fiesta estás yendo en tu trabajo, a qué fiesta estás yendo en tu universidad, a qué fiesta estás yendo en tu casa, con tus amigos. ¿Dónde está tu mirada?

Fuiste creado para agradar a Dios, Dios es amor, y te creó para amarte, no necesitó crearte, no se sentía sólo pero eligió crearnos para amarnos, nos conoce y nos ama y quiere que le conozcamos y le amemos. Nos ha dado la capacidad para poder conocerle y amarle a Dios, Él se complace de ellos:

"Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos" (Oseas 6,6)

Lo que le interesa a Dios es que le conozcas y que le ames, esa es la manera de agradar a Dios, la razón primaria de tu existencia es conocer y amar a Dios y en todo lugar y en todo momento. Y se agrada a Dios con la ADORACIÓN y significa ENTREGA y la verdadera adoración es ofrecerte a Dios, tu vida por entero como acto de adoración. La gran incógnita es ¿Vas a vivir en este mundo sabiendo que debes agradar a Dios? ¿Cómo lo glorificas en tu vida?

"Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad, no existía y fue creado". (Apocal, 4, 11)

lunes, 18 de mayo de 2009

Para el Señor no hay excusas

«Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!” Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”. (Lucas 9, 51 - 62).

En esta lectura podemos rescatar a un Jesús que nos exige y vemos su opinión en contra del cristianismo poco comprometido..."Te seguire Señor... pero permíteme antes despedirme de los míos", "Te seguiré Señor... pero tengo que estudiar", "Te seguiré Señor... pero es muy temprano", "Te seguiré Señor... pero voy a salir con mi familia", "Te seguiré Señor... pero tengo un compromiso", "Te seguiré Señor... pero tengo cosas que hacer", ¿Cuántas veces no ponemos un PERO a la Llamada del Señor?

Seguir al Señor no es fácil, pero lo que sí puedo garantizar que no hay camino más bello que el camino de Dios, tienes que dejar comodidades, gustos personales, tienes que dejarlo todo, y cada vez que avanzas Jesús te exige más. Nosotros estamos creados a imagen y semejanza de Dios y tenemos que vivir como Él vivió. Jesús es el Señor, Jesús es nuestro Dios, entonces tenemos que vivir a imagen y semejanza de Él. Eso es hacer caso al llamado del Señor, eso es no mirar atrás, eso es no poner "peros" para Jesús. No digo con todo esto que debes abandonar a tu familia, no digo que debes dejar de estudiar, no digo que te desentiendas de los demás, por el contrario al seguir el camino del Señor tu compromiso de amar a los tuyos se multiplica mucho más. Renunciar y no mirar atrás es morir a tí mismo.

La voluntad de seguir a Jesús exige un abandono ciego, sin buscar seguridades para el futuro. El Hijo del hombre no tiene dónde reposar su cabeza. Seguir a Jesús significa dejar todo en segundo término, ante el anuncio del Reino. La frase de Jesús es dura: "Deja a los muertos que entierren a los muertos. Tú ve a anunciar el Reino de Dios".

Marchar tras Jesús significa no mirar nunca hacia atrás. Después de haberlo abandonado todo ya no hay que soñar en el pasado, sino ir hacia adelante, sin andar sopesando lo hecho y sin preguntarse si no habría habido otros modos de hacerlo.

Jesús es exigente; no lo podemos negar; y si escondemos o suavizamos esa exigencia, traicionamos el mensaje. Pero como el mensaje no es nuestro, sino que nos viene dado, no podemos alterarlo. Ahora bien, sí que podemos, en vez de intentar imponerlo, recibirlo; como hacía Jesús, cuyas exigencias hay que entenderlas más como un ruego o una súplica que como una obligación: ¡sigue siendo cristiano, no te desanimes, sigue en la lucha, que yo estoy contigo!; ¡sigue adelante, por favor! Jesús conoce mejor que nadie los muchos enemigos que pueden asaltar al creyente en este camino, los valores que son del mundo pero no del Reino y contra los que tan difícil se hace remar: el dinero, la fama, la seguridad, el prestigio, la clase social... Por eso no impone: ruega y suplica, invita y ayuda. Y el hombre sigue siendo libre para hacer su elección.

Quiero seguirte Señor y recorrer tus caminos llevando tu Palabra a todos mis hermanos.
Quiero seguirte Señor y recorrer por tus senderos llevando tu Amor a todo lugar.
Quiero seguirte Señor y caminar hacia Ti para gozar eternamente de tu Gloria.
Quiero seguirte Señor, aunque me cueste tempestades siendo de este mundo lleno de maldad.
Quiero seguirte Señor y reflejarte a Tí en cada rincón para que te vean en mí, Señor.
Quiero seguirte Señor y no perderme en el camino con tanta confusión
y engaños que me separen de tu amor.
Quiero seguirte Señor para renunciar a mi mismo y dejarlo todo para ir tras de Tí.
Quiero seguirte Señor así me cueste la vida pero con la esperanza
de vivir en la eternidad.
Quiero seguirte Señor en el dolor, en la tristeza, en la angustia,
en la desesperanza, en la persecución, en la lucha, en la tentación,
en la alegría, en la paz, en la esperanza, en el triunfo, en cada momento de mi vida
quiero seguirte Señor.
Amén

jueves, 30 de abril de 2009

Todo empezó con un golpe


Imagina esperar fin de mes, cobrar e ir corriendo a pagar deudas a distintas entidades financieras, bancos, tarjetas de crédito. Esperar fin de mes para ir con mis compañeros de trabajo a reuniones en donde existía licor y cigarros y donde alrededor de una mesa lanzaba risotadas de supuesta "felicidad" porque realmente era lo que llenaba mi vida. Eso y muchas cosas más las hacía yo. Porque creía que eso era lo más importante... Pero hubo alguien que me habló, pero apareció una voz. Esa voz me interpeló, la voz que me habló que te compartía en el artículo anterior se dirigió a mí.

Pero ¿cómo empezó todo? No te contaré detalles de lo que sucedió, tal vez porque espero el momento oportuno para dar testimonio de lo que Jesús hizo de mí, pero si te voy a decir que fue hace 2 años. Todo empezó con un golpe pero tuve un golpe tan fuerte que me dolió hasta lo más profundo, un golpe inimaginable, un golpe que parecía no tenía fin y no fue un golpe definido como choque violento de dos cuerpos (físicamente hablando) sino que fue un golpe que me hizo confrontar mi realidad y la vida que llevaba, un golpe que me hizo claramente ver mis miserias y mis pecados, un golpe que me hizo retroceder y poner alto a ese camino tan ligero que tenía, ahora puedo decir que fue un golpe enviado por Dios.

¿Pero cómo es que Dios que es amoroso y misericordioso es capaz de hacer eso con uno de sus hijos?. Pues como explicarte que ese golpe que recibí fue con tanto amor, ya que por ese detalle del Señor estoy escribiendo ahora estas líneas, y me anima a compartirte lo que me sucedió. El Señor se encargaba de llamarme de distintas maneras: los domingos me iba a jugar con unos amigos vinculados a la Iglesia, ellos pertenecían a la parroquia San Juan María Vianney, amigos que conocía porque mi hermano asistía con ellos y también en algunos casos, por mi pasado (voy a llamarlo fugaz) por aquella parroquia. Ellos siempre me preguntaban cuando iría. Por supuesto que nunca les hice caso. Yo trabajo en un Colegio Católico y a cada instante había la posibilidad de hacer trabajo pastoral al cual me invitaron muchas veces. Por supuesto que tampoco les hice caso. Mi madre, no hay mujer más santa que ella, ni más devota que ella (gracias a Dios tengo una madre así). Sus palabras, sus consejos, sus oraciones, sus "Rosarios" diarios no podían hacer que yo enderece el camino. Y Por supuesto tampoco la escuché.

Pero Dios no me dejaría ir tan fácil, ese golpe fue como un jalón de orejas, imagínate un padre preocupado por su hijo perdido, haciendo tonterías con su vida, esperando que se acerque y cansado de tantas veces inisitir que venga a él le dice: «Qué haces ahí.... tú no eres de ahí.... ven... este es tu lugar». Claro imagínatelo con voz de energía y suma autoridad que definitivamente te convence.

Queridos amigos eso hizo el Señor conmigo, me sacó del lugar donde estaba y me puso en un lugar mejor, fue hace 2 años en que se fijó en mí, aunque sé que siempre tuvo su mirada sobre mí y a pesar de ser tan indiferente ante Él, a pesar de no acercarme, a pesar de no buscarle.... Él vino a mí y vino a llenar mi vida, a cuidarme, a amarme, a llenarme de paz, a enseñarme un mejor camino, vino a ordenar mi vida. Por eso siempre cantaré su misericordia y no me cansaré de alabarle, por su perdón, por su salvación, porque me amó como a la niña de sus ojos como está escrito en su Palabra: "Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rodeó, cuidó de él, lo guardó como a la niña de sus ojos". (Deuteronomio 32:10)

http://www.youtube.com/watch?v=QGSiU__feSI

miércoles, 29 de abril de 2009

Yo te pertenezco

«Y ahora, así habla el Señor, el que te creó, el que te formó: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú me perteneces. Si cruzas por las aguas, yo estaré contigo, y los ríos no te anegarán; si caminas por el fuego, no te quemarás , y las llamas no te abrasarán. Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Yo entregué a Egipto para tu rescate, a Cus y a Sebá a cambio de ti. Porque tú eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo, entrego hombres a cambio de ti y pueblos a cambio de tu vida. No temas, porque yo estoy contigo». (Is. 43)

El día que Jesús me llamó comprendí que fue para siempre. Yo era un sujeto común y corriente, lleno de vacíos en mi vida, llevaba una vida "normal" según lo que nos ofrece esta sociedad, vida desordenada a pesar de un pasado vinculado con la iglesia, pues estuve varios años en una comunidad católica, pero aún así no sentía la voz del Señor y me alejaba cada día más. Definitivamente el Señor tiene sus caminos y verdaderamente que quiere algo personal conmigo y ahora lo sé. Tuve que estar muy lejos de Él, lejos de su presencia, llevando una vida llena de vanalidad para poder escuchar su voz: "Ven y Sígueme Julio". Pues querido amigo lector Dios me habló. Seguramente no me comprenderás pero la voz del Señor llegó a mi vida y me marcó. Al leer estas líneas seguramente por tu mente en este instante está pasando la idea de que estoy loco y dejame decirte que estás yendo por buen camino. Desde que escuché la voz de Dios me enamoré de esa voz y sí estoy loco por el Señor. Es que cuando te digo que Dios me habló no me refiero a una voz no como la tuya o como la mía ni como la de cualquier otro, sino me refiero a una voz que sólo Él la tiene y la pude percibir y entender, esa voz que te mueve y te estremece desde las más profundas entrañas de tu ser, fue una voz que sólo se puede escuchar con los "oídos" del corazón. Y es que Dios así lo quiso y se fijó en mí, tan insignificante, tan pequeño, incluso tan poco importante y sin embargo me habló y me llamó.

Amigo mío desde que Dios tocó a mi vida le hice una promesa: que viviré para Él para siempre. No sé cual sea mi destino, ni sé cómo será mi vida más adelante, lo único que estoy seguro es que pase lo que pase de su lado nadie me podrá apartar y aunque pase tantas cosas, mi corazón estará con Jesús y Él seguirá fortaleciendo mis debilidades y marcando el sendero que debo caminar.

A lo largo de estos días iré compartiendo contigo mis experiencias desde que estoy en este camino y como poco a poco Dios quiso tomarme de su dulce mano, quiso hablar y lograr seducirme y definitivamente lo logró y yo estoy eternamente agradecido por lo que hizo y por lo que hará y estoy completamente convencido que al único que pertenezco es al Señor, pues como dice la lectura de Isaías con la cual empiezo este texto: "No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú me perteneces...".... Hasta la próxima.