martes, 23 de abril de 2013

Cómo conservar lo que Dios está haciendo en nosotros

La respuesta es: Trabajando por Cristo.

Los Holandeses son un territorio pequeño con una densidad de población muy grande sin embargo son un país muy próspero, ellos producen tulipanes, queso, leche, la mejor leche del mundo. Osea Holanda tiene una tremenda producción con tierra pequeña y cada vez le roban tierra al mar y en esa tierra ellos cultivan. Eso tenemos que hacer nosotros quitarle al diablo dominios, territorio, “ey anda diablo para allá”. Y eso que le hemos quitado al enemigo tenemos que hacer que produzca para el reino de Dios, porque la mejor manera de ganar es que produzca.

En Lucas 11:14–28 se narra el hecho de cuando Jesús libera a un hombre de un demonio. En el versículo 25 y 26 dice que el demonio volvió y “Al llegar la encuentra barrida y en orden, Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio”.

Pero ¿Qué paso con ese hombre? ¿Por qué otra vez quedó poseído y esta vez con siete demonios? Es que sólo limpió la casa y el enemigo la encontró vacía pero si la encuentra llena de trabajo por Cristo ya no cabe el enemigo ahí. Y es que no se trata de conformarnos con lo que hacemos sino de trabajar por el Reino.

No necesitamos ser grandes predicadores. Primero empecemos en casa, en familia. Cuando aquel endemoniado el de los cerdos cuando quedo liberado le dijo yo me voy contigo. Jesús le dijo vete a tu casa y cuéntales a los tuyos como he tenido compasión de ti. (Mc. 5, 18-19)

El mejor lugar para darse cuenta de que has cambiado es en tu casa. Sino opera el reino de Dios en la casa es como la mujer que dice yo amo a todos los hombres del mundo al que no aguanto es a mi marido. El reino de los cielos empieza a trabajar en la casa, en el hogar sino le pasa como la niña que escuchó a la mamá que cantaba: “Yo tengo una madre que me ama”.. la niña dice que suerte tiene mi mamá…

Si quieres trabajar para el reino de Dios empieza en casa, tienes que proyectar el amor de Dios. Si esto de algo sirve tiene que verse en casa.

Cuando Dios quiso liberar al pueblo de Israel de Egipto (Éxodo 12) la ley que Dios dio a Moisés que se comieran un Cordero por familia y se reunieron y comieron y con la sangre marcaran la puerta, es decir la gente que pasaba por ahí viera la sangre del cordero y la gente adentro estaba reunida comiendo, unida. Y la gente veía afuera lo que pasaba adentro.

Lo que estaba pasando adentro se veía por fuera y eso va a pasar con nosotros. La gente va ver la sangre de Cristo que es el verdadero Cordero, cuando adentro de la casa estamos comulgando con Cristo que es nuestro codero, trabajar con la familia.

Luego hermanos trabajar con los amigos. Como Mateo el cobrador de impuestos, el que estaba contando sus fichas, como cuenta San Lucas Lc. 5, 29 cuando Jesús llamó a Mateo, él le ofreció un gran banquete en su casa y había muchos publicanos y otros comiendo con ellos. Mateo cuando se convirtió invitó a Jesús a comer ¿con quién más? con los publicanos, cobradores de impuestos.

Es que tenemos que predicar con tus compañeros de trabajo, amigos de estudio.

Mateo publicano evangeliza a publicanos. Mateo médico evangeliza a los médicos, Mateo empleado de una fábrica evangeliza a los empleados de esa fábrica, Mateo maestro evangeliza a los maestros. Ese es el apostolado de nosotros los laicos, a ellos los tienes que hablar de lo que Jesús obra en ti.

Tanto fue el escándalo entre los publicanos que cuando entró en Jericó (Lc. 19) había una hombre chiquito que tuvo que subir a un árbol: Zaqueo. ¿Quién era? Era el jefe de los publicanos. ¿Por qué Zaqueo quiso conocer a Jesús? Porque cada vez que los cobradores de impuestos le entregaban cuentas a él, siempre le hablaban de ese que Mateo les había presentado en su casa. y por eso cuando escucha ahí va Jesús, él dice yo también quiero conocerlo.

Hermano tú no sabes lo que va pasar si tú hablas de Jesús donde trabajas (con prudencia) no pelear, hay que presentarles a Cristo pero sin imponerle, no se impone, se propone, con testimonio, con honradez. A veces las cosas que haces hacen demasiado ruido que ya no se oye lo que estás diciendo, porque lo que estás haciendo hace mucho ruido.

También en la Iglesia, estamos en la hora de los laicos. Yo soy casado y tengo que velar por el bien de mi esposa, de mis futuros hijos. Si dijéramos evangelizar le toca a los curas, que lo haga el párroco, el obispo, estaríamos cometiendo un error ya que es deber nuestro, esto nos interesa a todos.

Iba un hombre leyendo un libro en el barco, y suenan sirenas, atención el barco se hunde y el hombre seguía leyendo. Otra vez dan mensaje de alerta: “atención, atención, se hunde el barco”, el hombre sigue igual. El capitán al ver al hombre que no hacía caso de las advertencias le increpó: “Oiga no escucha que el barco se hunde”, él le contestó: “que se hunda el barco no es mío”.

Hermanos el problema de la Iglesia es nuestro trabajo y el que no se mete es porque no quiere.

Sólo quiero terminar diciéndote que mientras tú te ocupas de las cosas de Dios, Dios se ocupa de tus cosas.

Génesis 18, 1ss dice la palabra, para que les quede esta palabra grabada en su mente y en su corazón:
1. Yavé se presentó a Abrahán junto a los árboles de Mambré mientras estaba sentado a la entrada de su tienda, a la hora más calurosa del día.
2. Al levantar sus ojos, Abrahán vio a tres hombres que estaban parados a poca distancia. En cuanto los vio, corrió hacia ellos y se postró en tierra,
3. diciendo: «Señor mío, si me haces el favor, te ruego que no pases al lado de tu servidor sin detenerte.
4. Les haré traer un poco de agua para que se laven los pies y descansen bajo estos árboles.
5. Les haré traer un poco de pan para que recuperen sus fuerzas, antes de proseguir su viaje, pues creo que para esto pasaron ustedes por mi casa.» Ellos respondieron: «Haz como has dicho.»
6. Abrahán fue rápidamente a la tienda, donde estaba Sara, y le dijo: «¡De prisa, tres medidas de harina! amásala y haz unas tortas.»
7. Luego él mismo corrió al potrero, tomó un ternero tierno y bueno y se lo entregó a un muchacho para que lo preparara inmediatamente.
8. Después tomó mantequilla, leche y el ternero ya cocinado y se lo presentó a ellos. El se quedó de pie a su lado, bajo el árbol, mientras comían.
9. Entonces le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu esposa?» El les respondió: «Está dentro, en la tienda.»
10. El otro le dijo: «Dentro de un año volveré por aquí, y para entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo.»

La palabra de Dios dice que los enviados de Dios llegaron a la tienda de Abraham en la hora más calurosa y cuando reconoció que eran sus enviados se puso de rodillas y le dijo no pases de largo Señor, siéntate por favor, yo quiero servirte, agua, bocaditos, 3 arrobas de harina, mató un ternero. Le preparó un banquete, estuvo sirviéndoles y después siguen su camino.

Ellos preguntaron por su esposa y les prometieron darles un niño y era lo que más deseaba Abraham, tenía 90 años y él deseaba un hijo.

Cuando vinieron los empleados de Dios, acaso Abraham dijo: “ya que están aquí recuerden que quiero un hijo, quiero esto por favor, ya que pasaron por aquí échenle una bendición a Sara, a mí también”. Acaso ¿eso hizo Abraham? Él sólo pensó en Servir y recibió a cambio lo que más había deseado.

Hermano sírvele al Señor, que esa petición secreta que tienes, que esa necesidad que tienes que sólo Dios la conoce, pues se encargará de poner todo a su tiempo, si conviene a tu vida espiritual Dios te va a sanar, Dios va convertir a tu familia, Dios te va a prosperar, Dios te va dar trabajo, y si no es parte del plan de Dios, Dios te va dar fortaleza.

Dios no se deja ganar en generosidad.

Recuerden primero en tu casa, después en tu trabajo y de ahí en la iglesia.

Y la paz de Dios custodiará tu corazón hasta que venga Jesucristo o hasta que tu te encuentres con Él.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cristo Jesús, manso y humilde de corazón

(P. Ignacio Larrañaga)

Señor Jesús, manso y humilde.

Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de que todos me quieran. Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor manso y humilde de corazón.

No puedo perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.

No sé de donde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, no ceder, sentirme más que los otros.. Hago lo que no quiero. Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.

Dame la gracia de perdonar de corazón. La gracia de aceptar la crítica y aceptar cuando me corrijan.

Dame la gracia poder, con tranquilidad, criticarme a mí mismo. La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias de otros.

Dame la gracia de sentirme verdaderamente feliz, cuando no figuro, no resalto ante los demás, con lo que digo, con lo que hago.

Ayúdame Señor, a pensar menos en mí y a abrir espacios en mi corazón para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos.

En fin, mi Señor Jesucristo, dame la gracia de ir adquiriendo poco a poco un corazón manso, humilde, paciente y bueno.

Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.

Así sea.


martes, 7 de septiembre de 2010

Por el bautismo me siento amado por Dios


"En aquellos días Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. Al momento de salir del agua, Jesús vio los Cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre él como lo hace la paloma, mientras se escuchaban estas palabras del Cielo: «Tú eres mi Hijo, el Amado, mi Elegido.»

En seguida el Espíritu lo empujó al desierto. Estuvo cuarenta días en el desierto y fue tentado por Satanás. Vivía entre los animales salvajes y los ángeles le servían".


Muchos judíos acudían al río Jordán, en donde Juan bautizaba. Juan les hablaba de la necesidad de cambiar de vida, es decir, de conversión. A quienes tenían mucho, les pedía que compartieran. De lo contrario no tendrían salvación. A los que robaban, Juan les pedía que se conformaran con lo ganado su trabajo. Les hablaba que de seguir en el mal camino del egoísmo, el castigo de Dios sería grande para todos. Aquellos que mostraban deseos de cambiar de vida, Juan los bautizaba con agua. Con eso mostraban arrepentimiento y por otro lado quedarían libres del castigo que se acercaba.

Un día se formó también Jesús. Y Juan lo bautizó. En este instante Jesús escuchó la voz de Dios que le decía: “Tu eres mi hijo el amado, tu eres mi elegido”. El saberse amado por Dios le dio a Jesús mucha fuerza para resistir las tentaciones, para que la parte salvaje y bestial que todos llevamos dentro no lo hiciera cautivo ni esclavo. Ni tampoco las personas malas que lo rodearon pudieron nunca sonsacarlo del bien.

El cambio en la vida viene a partir de la experiencia del amor. Si alguien te ha amado, es más fácil entender el amor de Dios. Pero si nadie te ha querido, también es posible hacer la experiencia del amor de Dios. Será viendo un atardecer, será leyendo la Biblia, será cantando una alabanza, será sencillamente en el silencio. Será repasando la historia de la vida. Será haciendo las paces con alguien. Tal vez hubo un momento en la vida que el creyente se sintió amado por Dios. Este amor es un regalo gratuito, es una gracia, un indulto, porque se concede gratis, a pesar de las maldades del hombre.

El bautismo es recibir un abrazo de Dios, un beso de Dios. En este instante, al igual que Jesús, el creyente escucha en su corazón la voz de Dios que le dice: Tu eres mi Hijo, me siento orgulloso de ti, que sepas que eres mi consentido. Este amor es para siempre. Imprime carácter, el cristiano está marcado con un sello, con una marca, que ningún pecado jamás le podrá borrar.

El saberte amado por Dios te permite una nueva vida. Te da fuerzas para salir adelante en todos tus planes. Como si oyeras la voz de Dios que te dice: “Eres mi barrio y te defiendo y te cuido. Eres mi brother.”

miércoles, 7 de octubre de 2009

PENSAR EN TI

Cada vez que pienso en Tí
los cielos se iluminan,
las aves cantan,
el viento sopla,
todo es diferente,
mi vida es distinta.
Es que Tú me has conquistado
y has tenido tanto amor
que has logrado que en mí
se forme un nuevo ser.
Cada vez que pienso en Tí,
empieza un nuevo día
lleno de esperanza,
lleno de caridad y de amor todo cambia alrededor.
Es que Tú eres lo que siempre anhelé, y mi corazón quiere gritar por amor
por ese amor que siento por Tí.
Cada vez que pienso en Tí, ya no hay temor y mi ser se renueva completamente con tu ser,
y soy otra vez para Tí.
Es que tan sólo con pensar en Tí no puedo ser igual, soy distinto al hablar
incluso al mirar y hasta mi pensar.
Porque pensar en Tí es llenarme de paz,
porque pensar en Tí es poder amar
porque pensar en Tí es poder gozar.
Es que pensar en Tí, sólo en Tí
¡Oh mi amado Jesús!
me hace nuevamente despertar.
Amén.

lunes, 28 de septiembre de 2009

CONFIAR EN DIOS

Cuando quiero encargar algo a un amigo, y algo que es importante, lo pienso muchas veces, analizo si ese encargo que le daré lo podrá realizar, evalúo como es él, cuán responsable es, trato de darme cuenta si es confiable o no. Con Dios no ocurre igual. Confiar en Dios significa poner todo bajo sus cuidados, su sabiduría, su fidelidad, y todo ello sin pensar en más.

Pero para poner esto en práctica, es necesario conocer su amor, ese amor que lo demostró con la prueba de nuestro Señor Jesús
«Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn. 3,16).

Podremos amar a alguien si éste nos demuestra un verdadero amor. El amor de Dios no tiene límites, por lo tanto nuestra confianza a Él debe ser ilimitada también.

Debemos escuchar lo que nos dice la Escritura y no hacer nada sin ponernos en las manos de Dios, pues, se nos dice :
«Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo a Él en todos tus caminos y él dirigirá tus senderos» (Proverbios 3,5-6).

Reconocer a Dios en todos los caminos es algo que nos llena de bendición y Él es la garantía de que todo irá bien. He puesto mi confianza en muchas personas, y me han fallado muchas veces, me he sentido muy decepcionado, pero cada vez que le encargo a Dios algo, nunca me falla, pues es su amor verdadero y su fidelidad inigualable. Pues todos fallarán en algún momento, tu padre o madre, tus hermanos, tus amigos, tu mejor amigo, tus hijos, tu esposo o esposa pero el amor de Dios jamás. «Reconozcan entonces con todo su corazón y con toda su alma, que ni una sola de todas esas admirables promesas que les hizo el Señor, ha caído en el vacío: todas se han cumplido, y no falló ni una sola» (Josué 23,14).

Pero para confiar en Dios debemos de aprender en concerle y la mejor manera de conocerlo es orar. Si no oramos, nuestro camino no es Él y nos conducimos como si Dios no existiera; y te aseguro que caminarás desorientado y sin rumbo, porque el camino de la plenitud, del gozo y de la abundancia es el camino del Señor.

Y sabes que es lo más hermoso de todo: es que Dios quiere guiarte, Él quier ser tu guía, Él queire conducirte, Él quiere dirigir tus caminos como lo dice en su palabra : “Él dirigirá tus senderos”. Dios quiere guiarnos de una manera tan segura como condujo a los israelitas. Hoy, Dios nos quiere dirigir y quiere que recibamos su Espíritu Santo para que sepamos como caminar y hacia donde ir.

Este artículo es para aniamrte a confiar en el Señor como un niño confía en su padre. Unn día caminaba por la calle y vi a una niña que estaba en los brazos de su papá y le pedía que le bajara una estrella del cielo, ya que era su padre creía que él lo podía todo. Pues así tiene que ser nuestra confianza en nuestro creador, entrégale todo, esas preocupaciones, esos problemas familiares, esas enfermedades, te aseguro que si confías en el Señor, todo tendrá solución. El se encargará de darte lo justo y lo necesesario.
Nuestro Dios SI LO PUEDE TODO.

Muchas bendiciones

jueves, 10 de septiembre de 2009

TU VOLUNTAD

Señor, hoy te doy gracias
porque me diste otro día maravilloso para despertar.
Gracias Señor porque tengo tantas bendiciones en mi vida,
como tener una familia que amo y me ama.
Gracias Señor por mis estudios porque me gustan.
Gracias Señor por mi trabajo porque sé que también viene de Ti.
Gracias porque diariamente me cruzo con personas
que me hacen ver que verdaderamente existes.
Señor, hoy deseo orar a ti para poner en tus manos mi día entero
y no sólo el día sino el resto de mi vida
porque sé que poniéndo todo en tus manos
mi vida tendrá otro camino
mi vida entenderá que al poner mi mirada en Ti
todo, absolutamente todo tiene solución.
Hoy Señor quiero renovar mi corazón
para estar dispuesto en aceptar tu voluntad
para distinguir tus designios y no buscar mis comodidades
y si el seguir tu camino implica
esfuerzo, sacrificios y renuncias
estoy dispuesto en aceptarlo y caminar junto a Ti.
Dame la fuerza para poder vencer la tentación
que todo lo que haga sea para alabarte y bendecir tu nombre
que todo lo que haga tan sólo busque satisfacerte a Ti
que todo lo que haga busque agradarte
y que no sólo mis accciones, sino
mis miradas, mis pensamientos, mis palabras
TODO SEÑOR, busque agradarte
y que al verme caminar te llenes de satisfacción
al ver que tu creación está hecha para Tí Señor.
Estoy hecho por amor, Tú me hiciste con amor
y con amor quiero pagártelo.
El precio de mis pecados fue una cruz,
a esa cruz quiero llegar para dejar a tus pies todo.
Cuando sienta angustia a Ti te buscaré,
cuando esté sólo en Ti hallaré compañía,
cuando no encuentre el camino Tu me enseñarás la salida
en momentos de vacío Tú llenarás mi vida.
Quiero entregarlo todo
quiero dejarlo todo,
quiero seguirte a Ti,
quiero anhelarte a Ti,
quiero buscarte a Ti,
quiero necesitar de Ti,
quiero saciarme de Ti,
quiero llenarme de Ti,
quiero ser santo Señor
y vivir para hacer
sólo Tu Voluntad Señor.
Amén

lunes, 7 de septiembre de 2009

QUIERO SER TU APÓSTOL

Quiero ser Tú apóstol Señor
para llevar Tú mensaje donde me lleves,
que Tú Espíritu me indique
el camino a seguir.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para recorrer con bondad cada espacio
en donde falte tu amor.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para transmitir a través de mis palabras
la esperanza de que existe un Dios de amor.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para con caridad ayudar a mi hermano
incluso al que no conozca y poder
extender mi mano.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para que donde me desenvuelva hable de Tí,
que puedan notar que en mí hay algo diferente
y quieran saber de aquel que conocí.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para que mis manos puedan llevar tu sanación
al que lo necesita
y comprendan que sigues haciendo milagros.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para ser coherente con mis acciones
y evangelizar de palabra y obra a los demás.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para que en la lucha contra el mal
seas Tú quien triunfe.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para recibirte en comunión
y sentirme con la fuerza que me da
tu cuerpo y tu sangre.
Quiero ser Tú apóstol Señor
para hablarte diariamente
incluso en el cansancio o soledad,
pero sentir mi necesidad por Tí.
Quiero ser Tú apóstol Señor,
condúceme donde quieras,
Quiero ser Tú apóstol Señor,
llévame donde quieras,
Quiero ser Tú apóstol Señor,
haz de mí lo que quieras,
Quiero ser Tú apóstol Señor,
aquí estoy Señor,
Quiero ser Tú apóstol Señor,
heme aquí,
Quiero ser Tú apóstol Señor,
envíame a mí Señor.
Amén.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

AMÁNDOTE


Corrige lo malo que hay en mí,
endereza mi caminar.
Que cuando alce los ojos,
te vea sólo a ti.

Quiero derramar mi corazón ante ti,
y que las palabras puedan sobrar,
pues sólo quiero verte y enamorarme más,
buscarte al alba, es lo que quiero lograr.

Estar lejos de ti, no lo quiero imaginar,
son tiempos difíciles, eso es verdad;
pero sé, que si tomo tu mano, me ayudarás
y es contigo con quien quiero estar.

Siempre estás conmigo, amándome,
secando mis lágrimas, consolándome,
curando mis heridas, perdonándome,
y yo, toda mi vida quiero seguir, amándote.

martes, 1 de septiembre de 2009

Las lágrimas de Dios

Te quiero compartir que tengo 33 años (coincidentemente la edad en que Cristo murió), pues en mi vida sé que he llorado a cada instante, mi mamá me cuenta que cuando lloraba hacía un tremendo escándalo, era un derrochador de lágrimas por doquier. Ahora que tengo esta edad tengo que reconocer que sigo derramando lágrimas. Aunque no de la misma magnitud que de pequeño, pero he llorado de angustia o de tristeza, he llorado por dolor o incluso por alegría, ciertametne me he conmovido muchas veces. Pero te has preguntado y ¿Jesús lloró? Pues quiero responder esta pregunta recurriendo a su Palabra en donde podemos descubrir que Jesús fue una persona llena de emociones, no fue indiferente por ningún motivo, por lo contrario siempre tuvo compasión y ante el dolor se conmovió. En el relato de la creación en el Génesis Dios siente aflicción en el corazón al ver a su creación llena de pecado (Gen. 6, 6). Lo que claramente demuestra que Dios es un ser que tiene emociones, también siente amor por los hombres: "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Único..." (Jn. 3,16).

Y en pasajes del nuevo testamiento nos damos cuenta que el Señor lloró: cerca del sepulcro de Lázaro. (Jn. 11, 32-44) . Jesús lloró al entrar en la ciudad de Jerusalén (Lc. 19, 41-44). Jesús lloró en el huerto de Getsemani, antes de su muerte (Lc. 22, 39-46), estoy seguro que Él sufrió en dicho momento; sintió aflicción, dolor y ofreció al Padre ruegos, súplicas y lágrimas. Aunque siendo Dios sabía lo que tenía que sufrir.

Pero estoy seguro que hay algo que sería más terrible que su propia muerte: Él sabía que tenía que llevar todos nuestros pecados. Y ese hecho le hizo brotar lágrimas de dolor.

Entonces queridos amigos entendamos que nuestro Dios no es lejano, es un Dios con sentimientos, se alegra, se entristece, se aflige, se angustia y esstoy seguro que siente esas emociones porque su corazón es sensible a la humanidad y nos ama y quiere que el hombre lo ame "Lo único que quiero es que me amen" (Os. 6,6), pues a eso estamos todos llamados, a amar al Señor y tener en claro que mientars sigas pecando, nuestro Señor que es amor, seguirá llorando, pero si hacemos su voluntad y renunciamos al pecado, Él se llenará de gozo... Tú decides...

Dios te bendiga

viernes, 28 de agosto de 2009

Cuando estoy contigo

Cuando estoy contigo todo es distinto
me haces olvidar la soledad
y disfrutar cada momento en tu presencia.
Cuando estoy contigo sólo hay paz
y olvido cada maldad y rencor
que pueda habitar en derredor.
Cuando estoy contigo sólo hay gozo
y mi ser se llena de alegría
al saber que estás a mi lado.
Cuando estoy contigo sólo tengo amor,
y me abrazas con tanta fuerza
que no deseo separarme de Tí.
Cuando estoy contigo lo tengo todo
porque Tú llenas cada espacio
vacío de mi ser.
Cuando estoy contigo me lleno de esperanza
y comprendo que no hay más que temer
porque contigo se puede seguir.
Cuando estoy contigo tengo fe
en que todo me irá bien
y que mis planes a tu lado resplandecerán.
Cuando estoy contigo lo tengo todo,
no necesito nada más
es que para qué buscar más consuelo si Tú me das todo,
es que para que sufrir si Tú estás conmigo,
es que para que dudar si Tú me das esperanza,
es que para quiero más
si lo tengo todo
cuando estoy contigo , oh buen Jesús.


Amén.

miércoles, 26 de agosto de 2009

LA FIDELIDAD DEL SEÑOR ES GRANDE

"Esto reflexiono en mi corazón, y por ello esperaré. El amor de Yavé no se ha acabado, ni se han agotado sus misericordias; se renuevan cada mañana. Sí, tu fidelidad es grande. Dice mi alma: Yavé es mi parte, por eso en él esperaré". (Lam. 3,21-25)

Si crees en Jesús, debes de saber que sólo Él es completametne fiel. Cada día comprendo más que el Señor cumple sus promesas y que no falla y todo ello por una simple razón: que Dios es perfecto, por lo tanto nunca se equivoca y su misericordia es tal que se expresa en la fidelidad que tiene a sus hijos.

Pues en el Señor debemos esperar, pese a lo que pese y pase lo que pase, debemos confiar en la fidelidad y en el amor de Yavé. El hecho de que estamos vivos, más todo lo que tenemos, es a resultado de la fidelidad de Dios a nosotros. Él es fiel y nos ama en cada momento, por eso cuando nos arrepentimos de corazón, y confesamos nuestros pecados Dios es fiel para perdonarnos y purificarnos de toda maldad. "Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad". (1 Jn. 1,9). Él fielmente nos perdona cuando nosotros nombramos y citamos nuestros pecados con dolor de corazón. "Sí, quiero confesar mi pecado, pues ando inquieto a causa de mi falta". (Sal. 38,19).

Hermanos, tenemos que entender que Dios nos perdona siempre, porque lo que Él quiere es que gocemos de la eternidad en su presencia, pero no entendemos que debemos sumergirnos en su amor y ser concientes de la necesidad que debemos de tener sed de Dios, necesidad de su espíritu, de su presencia, para que sólo él alivie nuestro dolor y alivie nuestro cansancio "Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré". (Mt. 11, 28).

Creo que los seres humanos somos más afortunados incluso que los ángeles y los seres celestiales, pues por nosotros se entregó Jesús, por nosotros cada gota de sangre fue derramada y todo ello por el amor y la fidelidad que Él nos tiene. Dios no dudó en enviar a su hijo único para que ocupe nuestro lugar, Él se mantuvo fiel, Él solamente puede ser fiel a nosotros en el tiempo presente, y en la eternidad futura también, por eso nunca nos deberíamos de preocupar acerca de las necesidades básicas para sustentar nuestra vida. Dios proveerá todo lo que necesitaremos, aun en la prueba y en la dificultad debemos de confiar en la misericordia y en la fidelidad de nuestro Señor, porque Él no va fallar. Una canción que conzco de pequeño dice: "si el sol llegara a oscurecer y no brillase más... yo igual confío en el Señor que no va a fallar", pues esa debe ser nuestra actitud, frente a la prueba y ante el futuro incierto saber que Dios no va a fallar.

"Sigamos profesando nuestra esperanza sin que nada nos pueda conmover, ya que es digno de confianza aquel que se comprometió". (Hb. 10,23).

Y a pesar de nuestras infidelidades e iniquidades el Señor se mantendrá fiel siempre. "Si somos infieles, Él permanece fiel" (2 Ti. 2,13).
Por eso si hoy estás en problemas, si te agobian las tristezas, las preocupaciones, entrégale al Señor todo, confía en Él ciegamente que Él se encargará de darte lo que mejor te convenga y te aseguro que lo Él quiere es tu felicidad.

Dios te bendiga.

lunes, 17 de agosto de 2009

CARA A CARA

Quiero estar delante de Tí y ver tu rostro Señor,
me quedaría sin palabras
para expresarte lo que estoy sintiendo
porque no hay palabras que puedan decir
lo que tu eres para mi Dios.
Quiero estar cara a cara
para contemplar tu Gloria oh Señor,
aunque no lo soporte,
aunque no resista tu grandeza
mi alma mirará tu maravillosa majestad.
Quiero expresarte lo mucho que te amo
y curarte las heridas
con lágrimas de arrepentimiento
al verte sangrar por causa mía
y decirte cara a cara lo que estoy sintiendo
lo que tu eres para mi Dios.
Quiero estar delante de Tí para gozarte por completo
dime una palabra, dame una señal
para saber si es que estoy en el camino
que me conduce a tu presencia
y verte cara a cara
y ver tu resplandor
aunque no lo resista, aunque no soporte tu majestad,
y así caiga de rodillas, o si mi ser se desvanezca
al contemplar tu mirada
pero gozaré de Tí, tan sólo por un instante
y mi alma contigo estará oh Señor,
déjame contigo cara a cara Señor.
Amén.

martes, 11 de agosto de 2009

CARGAR LA CRUZ DE CRISTO


"Jesús decía a toda la gente: Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga" Lc. 9:23

Las personas que han entregado sus vidas a Jesucristo deben de probar si realmente son fieles y honestos y están dispuestas a cargar la cruz de que Jesús les da.

Seguir a Cristo no es fácil: "Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran". Mt. 7:14.


Siempre habrá pruebas, aflicciones, enfermedades, sacrificios, tragedias, tristezas, sufrimientos, etc. Pero Jesús recalcó a sus discípulos: "El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios» Lc. 9:62.

Siempre hay obstáculos para seguirle, y mucho mas llevando la cruz cada día. Y la cruz de Cristo hay que llevarla verdaderamente todo el tiempo que quede en la tierra, porque el Señor prometió un vida eterna, prometió vivir en plenitud contemplando la Gloria de Dios, pero para ello debes de cargar con tu cruz.

Cargar la cruz significa, cargar la cruz de la fe y depositar toda la confianza en Cristo Jesús, por más adversidades, sufrimientos, obstáculos, aflicciones que aparezcan; cargar la cruz es buscar ser santo, y no hablo de obrar milagros, sanaciones, predicciones, dones espirituales asombrosos, hablo simplemente de que cargar la cruz es tener una vida agradable a Dios.

El Señor cumple sus promesas, eso lo tengo claro. Dice su palabra: "Todo lo puedo en aquel que me fortalece". Flp. 4:13; "Pues mi yugo es suave y mi carga liviana". Mt.11:30.

Se tienes la confianza que Jesús nos llevará a vivir con él, donde será una vida hermosa:

"Y oí una voz que clamaba desde el trono: Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos; Él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado". Apoc.21:3-4.

Ser discípulo implica vivir en sacrificio y aceptar la cruz que Jesús nos da y definitivamente una cruz con peso, con carga, porque de qué valdría cargar una cruz sin esfuerzo ni sacrificio. Hermanos creo que existe una vida eterna, creo que la vida por la tierra es pasajera porque el Señor tiene preparada una morada a los que creen y se entregan a Él, a los que están dispuestos de llevar su cruz, pero creo firmemente que ese boleto de entrada a la vida eterna lo compras aquí en la tierra.

Para poder seguir a Cristo es necesario que tomemos nuestra cruz, es decir, nuestras desgracias o sufrimientos, nuestros dolores y pruebas, nuestros problemas familiares, nuestras debilidades y todo lo pongamos en las manos de Dios. No con una mentalidad masoquista ni conformista sino con una actitud de confianza absoluta de su mano y protección sobre nosotros.

Sin cruz no habría cristianismo pues en ella está la máxima prueba del amor de Jesús hacia nosotros y de nosotros hacia nuestro prójimo y nos gozamos de que al resucitar Él, si seguimos como discípulos suyos, resucitaremos también con Él para la vida eterna.



Dios te bendiga.

lunes, 10 de agosto de 2009

CARGO MI CRUZ

Hoy Señor me pides que lleve una cruz,
y con temor sin saber cómo yo acepto el reto.
Hoy Señor me pides cargar mi cruz,
y si es tu voluntad que así sea.
Hoy Señor me pides llevar mi cruz,
y si toda mi vida la tengo que cargar
será para darte gloria y santificar tu nombre.
Sin entender, en el dolor
y en la desesperación en Tí confiaré,
porque Tú me has demostrado
el gran amor que me tienes,
y sé que a tu lado todo es mejor.
Si he de llevar mi cruz, lo haré,
sin reclamos, sin reproches, sin penas,
sin tristezas, sin fastidios,
lo haré con amor.
Asi como Tú quisiste cargar esa cruz
más pesada que mis cruces
más pesada que las cruces de la humanidad
y Tú con humildad aceptaste la voluntad del Padre,
todo por amor.
Hoy Jesús acepto cargar esa cruz,
si he de llevarla toda la vida
así lo haré,
por amor, por obediencia, por humillarme
todo para que Tú, sólo Tú te engrandezcas
porque Tú Señor me salvaste, tu me rescataste
de la soledad, de los vacíos, de la suciedad.
Hoy Señor quiero adorarte, bendecirte, alabarte,
sólo a Tí cantarte
porque mi corazón te reclama,
te desea,
te anhela,
necesita más de Tí.
Acepto Señor cargar mi cruz,
porque sé que tu me dirás
el camino para paso a paso
llegar a Tí y minimizar mis sufrimientos
y descansar por fin en Tí, Señor.

Hoy Señor cargo mi cruz y
quiero seguirte para siempre,
vivir de acuerdo a tus enseñanzas,
vivir de acuerdo a tu voluntad
Oh Jesús recibeme, atiéndeme,
socórrome, escúchame.
Hoy Señor quiero cargar mi cruz
porque sé que llegaré a la meta
porque sé que me seguirás amando
porque sé que serás mi consuelo,
porque sé que serás mi descanso,
porque sé que me llenarás de tí.
Hoy Señor quiero cargar mi cruz
porque sé que no la llevaré sólo
porque sé que Tú me ayudarás


Amén.

viernes, 10 de julio de 2009

PARA MI.. QUIÉN ES DIOS

Para poder conocer a Dios y que quiere de nosotros nos dejó su Palabra. La Bilbia es la misma Palabra de Dios, yo lo creo, es el libro de los libros, todas las preguntas que quieras responder lo encontrarás ahí, por eso respondo a la pregunta ¿Quién es Dios? guíado por su santa palabra.

"En efecto, la palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo, y penetra hasta donde se dividen el alma y el espíritu, los huesos y los tuétanos, haciendo un discernimiento de los deseos y los pensamientos más íntimos". (Hebreos 4,12)

Dios lo sabe todo: "¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo". (Mateo 10,29)


Dios está siempre presente y me conoce: "Ustedes tienen contados todos sus cabellos". (Mateo 10,30)


Dios es todo poderoso y en Él confío: "No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros". (Mateo 10,31)


Dios es majestuoso, grandioso: "Vi también como un mar de cristal destellante, y a los vencedores de la bestia, de su imagen y de la cifra de su nombre, que se colocaban sobre el mar de cristal, llevando las arpas celestiales en sus manos". (Apocalipsis 15,2)


Dios es cariñoso: "Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios". (1 Jn. 4, 7)


Dios es amor: "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor". (1 Jn. 4, 8)


Dios es sabio: "¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!" (Rom. 11,33)


Dios es único: "Ahora bien, respecto del comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios". (1 Corintios 8,4)


Dios es justo: "Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas corazones y entrañas, oh Dios justo". (Sal. 7,10)

Dios es santo: "Porque yo soy Yahveh, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo. No os haréis impuros con ninguno de esos bichos que se arrastran por el suelo. Pues yo soy Yahveh, el que os he subido de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Sed, pues, santos porque yo soy santo". (Lev. 11, 44-45)

Dios es vida: "Yo habito en las alturas y en santidad; pero estoy con el de espíritu contrito y humillado, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los oprimidos". (Is. 57,15)


Dios es mi Padre: "Ustedes ahora son hijos, por lo cual Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá! o sea: ¡Papá!". (Gal. 4,6)


Dios es luz: "Ya no tendrás necesidad del sol para que alumbre tu día, ni de la luna para la noche. Porque Yavé será tu luz eterna, y tu Dios, tu esplendor". (Is. 60, 19)


Dios es el creador: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, en el cielo y en la tierra, el universo visible y el invisible, Tronos, Gobiernos, Autoridades, Poderes. Todo fue hecho por medio de él y para él". (Col. 1, 16)... "Vuelvan a ti, Señor y Dios nuestro, la gloria, el honor y el poder, pues tú lo mereces. Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas". (Ap. 4,11)


Dios lo puede todo: Le respondió Yavé: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no? ¿Quién hace que uno vea y que el otro sea ciego o sordo? ¿No soy yo, Yavé? Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar.» (Ex. 4, 11-13)


Dios es incomparable: "Y por el mucho amor que le tienes has hecho estas cosas asombrosas que ahora le das a conocer. ¡Qué grande eres, Señor Yavé! No hay nadie como tú ni hay Dios fuera de ti, como lo hemos aprendido con nuestros propios oídos ". (2 Sam. 7, 21-22)


Dios es grande e inescrutable: "Grande es el Señor, muy digno de alabanza, y no puede medirse su grandeza". (Sal. 145, 3)


Dios es todopoderoso: "Y oí el ruido de una multitud inmensa, como el ruido del estruendo de las olas, como el fragor de fuertes truenos. Y decían: Aleluya. Ahora reina el Señor Dios, el Todopoderoso". (Ap. 19, 6)


Dios es omnipresente: "¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde huiré lejos de tu rostro? Si escalo los cielos, tú allí estás, si me acuesto entre los muertos, allí también estás. Si le pido las alas a la Aurora para irme a la otra orilla del mar, también allá tu mano me conduce y me tiene tomado tu derecha. Si digo entonces: "¡Que me oculten, al menos, las tinieblas y la luz se haga noche sobre mí! Mas para ti ni son oscuras las tinieblas y la noche es luminosa como el día. Pues eres tú quien formó mis riñones, quien me tejió en el seno de mi madre". (Sal. 139, 7-13)


Dios es digno de adoración: "Estos son los preceptos, las normas y los mandamientos que Yavé, Dios de ustedes, me mandó, para que yo se los enseñe y ustedes los cumplan en la tierra que va a ser de ustedes. Temerás a Yavé, tu Dios, y guardarás todos los días de tu vida sus mandamientos y sus normas que te enseño hoy. Que los guarden tus hijos y los hijos de tus hijos, para que vivan largos años". (Dt. 6, 1-2)


Dios es trinidad: "Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ". (Mt. 28, 19)


Dios es fiel: "Pues su amor hacia nosotros es muy grande, y la lealtad del Señor es para siempre". (Sal. 117, 2)


Dios estará siempre: "Y cuando me busquen me encontrarán, siempre que me imploren con todo su corazón. ". (Jer. 29,13)

martes, 7 de julio de 2009

NO VUELVO ATRÁS


Nunca pensé,
que al conocerte algo hermoso me darías
algo bello encontraría para siempre.

No imaginé
que en mi vida encontraría
un nuevo amor dirferente.

Que no engaña,
ni encadena
y que es fiel eternamente amando.

Y aunque a veces en mi vida
me sienta sólo y perdido
no dejaré de confiar.

Mi corazón ha comprendido
que tu nombre es tan divino
y que largo es el camino de la muerte.

No imaginé
que en mi vida encontraría
un nuevo amor diferente.

Que no engaña,
ni encadena
y que es fiel eternamente amando.

Y aunque a veces en mi vida
me sienta sólo y perdido
no dejaré de confiar.

No vuelvo atrás
porque Tú eres en mi vida la vida
porque Tú eres la luz que me guía
y en mi casa la paz.

No vuelvo atrás
porque me has amado hasta la locura
te has entregado hasta morir por mi culpa
me has salvado no vuelvo atrás.

viernes, 3 de julio de 2009

Hermosa obligación del hombre: orar y amar

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro. El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis hallado la felicidad en este mundo. La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable. En esta íntima unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre criatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión. Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada. Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo. En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duración. Mirad: cuando era párroco en Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y creedme, que el tiempo se me hacía corto. Hay personas que se sumergen totalmente en la oración como los peces en eI agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no esta dividido. ¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con del mismo modo que hablamos entre nosotros. Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la Iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: “Sólo dos palabras, para deshacerme de ti…” Muchas veces pienso que cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.


Autor:
San Juan María Vianney

Tómame

Tómame, Señor Jesús, con todo lo que soy;
con todo lo que tengo y lo que hago,
lo que pienso y lo que vivo.
Tómame en mi espíritu,
para que se adhiera a Tí;
en lo más íntimo de mi corazón,
para que sólo te ame a Tí.
Tómame, Dios mío en mis deseos secretos,
para que sean mi sueño y mi fin único,
mi total adhesión y mi perfecta felicidad.
Tómame con tu bondad, atrayéndome a Tí.
Tómame con tu dulzura, acogiéndome en Tí.
Tómame con tu amor, uniéndome a Tí.
Tómame, Salvador, en tu dolor,
tu alegría,
tu vida, tu muerte, en la noche de la cruz,
en el día inmortal de tu Resurrección.
Tómame con tu poder, elevándome hasta Tí;
tómame con tu ardor, inflamándome de Tí.
tómame con tu grandeza, perdiéndome en Tí.
Tómame para la tarea de tu gran misión,
para una entrega total
a la salvación del prójimo
y para cualquier sacrificio
al servicio de mis hermanos.
Tómame, oh Cristo, mi Dios
sin límites y sin fin.
Toma lo que puedo ofrecerte;
no me devuelvas jamás lo que tomaste,
de manera que un día
pueda poseerte a Tí en el brazo del cielo,
tenerte y conservarte para siempre.

Amén.

jueves, 2 de julio de 2009

HERIDAS

«Así dice Yavé: Tu herida es incurable, es una llaga dolorosa. No hay nadie para hacerte justicia ni hay remedio que te sane. Sí, yo te he herido como hiere el enemigo, con un golpe seco, por tu enorme culpa y por tus numerosos pecados. ¿Por qué te quejas de tus heridas, y por qué tu dolor no se puede calmar? Por tu enorme culpa, por tus numerosos pecados te he hecho esto. Sin embargo… yo voy a devolver el vigor a tu cuerpo y voy a sanar tus llagas, dice Yavé». Jeremias 30:12,13,15,17

Hoy sentí la necesidad de hablarte de las heridas, de esas que nos duelen profundamente, las heridas del corazón, las heridas del alma, seguramente escribí esto porque vino a mi mente el tiempo en que andaba con un dolor profundo a causa de mis numerosos pecados, y tarareaba una canción que hacía remembrar lo que Dios hizo en mí. Puedo afirmar con toda seguridad y claridad que a pesar de que sientes que no puedes seguir, con tu mundo destrozado (como lo sentí en algún momento), debes tener esperanza y confianza en el Señor. Cuando seas herido en tu alma, busca inmediatamente a nuestro Señor porque Él te podrá sanar. Lo dice en el libro de Jeremías claramente: “yo voy a devolver el vigor a tu cuerpo y voy a sanar tus llagas”. Toda herida deja secuela: recuerdos dolorosos, imágenes vivas, angustias, miedos y emociones que nos vuelven una y otra vez, a la memoria. Y hasta en sueños se puede repetir la escena... o podemos temer dormirnos, por miedo a revivir esa pesadilla.

Yo ahora estoy seguro que todas las dolencias del alma e incluso físicas pueden ser sanadas por Dios, pues para Él no hay nada imposible. Todas las heridas sangran por ello requieren de un tratamiento especial para lograr que cicatricen y sanen. Te hablo desde mi propia experiencia, yo cometí muchos errores lo que originó en mí una herida tan profunda que jamás pensé poder sanar, pero hoy al retroceder el tiempo que lloré, el tiempo que supliqué al Señor, cuando pedí su misericordia fui escuchado y me atendió. Amigo mío escribo aquí sobre ello porque quiero que sepas que cuando trates de olvidar sucesos que te marcaron, y te da tristeza, te angustias, e incluso ves tu futuro incierto, hoy te afirmo que puedes encontrar la paz que tanto anhelas. Si abres tu corazón, si le entregas tus dolencias a Él, el Señor te ayudará a seguir, pero no dejes de tener fe, eso quiere el Señor, Él prueba tu fe, por ello permite que pases por esas pruebas y si has pasado por una prueba muy difícil estoy convencido que Dios quiere algo contigo, sólo pregúntale que quiere de ti.

Tú podrás encontrar paz en medio de la confusión. El Señor Jesucristo nos dice: “venid a mí todos los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré”. (Mt. 11,28). Es una invitación a acercarnos a la Iglesia y dejarnos amar por Jesucristo. Recuerdo los momentos difíciles que tuve que pasar pero al mismo tiempo mi deseo por ir a cubrirme en sus brazos, por querer sentir el calor de su abrazo, su ternura, su comprensión, quería contarle sobre mis penas, mis preocupaciones, mis arrepentimientos, mis incoherencias, mis fracasos. ¿Y sabes algo? Jesús me escuchó, estuvo presente a cada instante, sentí que Jesús sufría a mi lado, sentí que secaba mis lágrimas, Él que me comprendía, y sobre todo encontré y descubrí que Jesús me amaba. Cuando estoy cansado de verme sin fuerzas, cuando me siento incluso sin voluntad en mi trabajo, en mis estudios, cansado de mis torpezas, cansado de mis miedos, siento a Jesús y su abrazo. Y me siento amado.

Querido hermano te invito a que si sientes dolor, cansancio, angustias, penas, si sientes que no puedes más o si deseas desaparecer por todo lo que te ha pasado, lo mejor que podrías hacer es dejarte amar por el Señor y confiar en Él, te aseguro que te sanará, te aliviará y encontrarás la paz. Dios siempre cumple sus promesas.

Bendiciones.

miércoles, 24 de junio de 2009

¿A quién iré Señor?


En la vida constantamente vivimos para elegir alguna opción que nos convenga, algún camino que nos satisfaga o que nos llene. Siempre estamos pendientes de optar por "ello" o por "aquello", pero llega un momento en que nuestra elección es más seria, cuando se trata de elegir una forma de ser más que de sentir, tenemos que tomar decisiones y optar por algo que creemos que es lo mejor.

Optar por Jesús no es fácil, implica desterrar del corazón aquellos ídolos que de una u otra manera nos seducen: el sexo, el dinero, el placer, el poder. Es necesario no tener ídolos en nuestras vidas, es necesario que nuestra vida, incluso nuestra conciencia sea iluminada de manera plena por Dios nuestro Señor. Muchas veces para tomar decisiones recurrimos a nuestros propios criterios o juicios y no tomamos en cuenta qué pensará Dios al respecto o cuál es su voluntad.

Nuestra elección debería ser siempre Jesús. Yo conozco muchos que optaron por Jesús, lo escucharon, lo siguieron pero que ahora están alejados de Él. ¿Qué les sucedió?
El Evangelio de San Juan dice: «A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle. Jesús preguntó a los Doce: «¿Quieren marcharse también ustedes? Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». (Jn. 6,66-69).

Existen 2 realidades diferentes: los que rechazan a Jesús y los que lo aceptan y le siguen. Imagínate, Jesús fue admirado por muchos, por sus milagros, sus palabras, su manera de vivir, por ello mucha gente se entusiasmaba con Él y se le acercaban para oirle y para saber más de Él. Pero a pesar de ello en la biblia dice claramente que muchos dejaron de seguirle. Tal vez esperaban un gobierno terrenal y al escuchar muchas veces a Jesús que anunciaba su pasión se decepcionaron.

El gran problema creo yo, es que el entusiasmo no es suficiente para seguir a Jesús, incluso no se necesita admiración, se requiere una gran fe. Pedro confesó y reconoció que no podrían irse a otro lugar: "¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna". ¿Cómo puedo entender esa respuesta de Pedro?, pues de muchas formas: "Tú eres nuestra opción", "Contigo todo es mejor", "No necesito nada más", "Lo que busco está en Tí", "A tí te elijo", "Tú eres el Dios". Y nosotros, bautizados y pertenecientes a su Iglesia Santa... ¿Creemos que Jesús es nuestra opción? ¿Diremos como Pedro que no tenemos a dónde ir sin Jesús?

En mi vida he conocido muchos cristianos: por cumplir, por tradición, por costumbre, por satisfacción, por obligación, por conveniencia y los auténticos... ¿Cuál eres tú?


Dios te bendiga.

jueves, 18 de junio de 2009


JESÚS MI AMOR MÍO

Cuando entra en mí la desesperanza
y el deseo de abandonar todo se apodera de mí
y cuando las fuerzas ya no permiten levantar mis manos
Tú estás nuevamente obrando.
Cuando creo que todos me abandonan
cuando creo que todos están en contra mía
y al sentirme sólo,
Tú está nuevamente obrando.
Cuando siento que todos murmuran
y me incomodo al estar en boca de todos
y cuando no hayo esperanza
Tú está nuevamente obrando.
Cuando todo está en silencio
y hasta parecer vacío,
cuando no escucho tu voz,
Tú está nuevamente obrando.
Tú obra renueva Señor cada día de mi vida
me amas tanto que jamás sé que me dejarás
Tú obra es la fuerza que alimenta
mi alma, mi ser y todo cuanto tengo.
Tu obra que sea mi fuerza Señor
en los momentos de debilidad.
Tú obra Señor es la que habla en medio del silencio
al buscar en lo profundo de mi corazón.
Tú sabes que decir,
Tú sabes consolar,
Tú sabes liberar,
Tú sabes sanar,
Tú sabes amar.
Oh Jesús amado mío
mi roca,
mi escudo,
mi aliento,
mi fuerza,
mi consuelo,
mi Jesús.. Mi Todo..
Tú Jesús... mi Amor mío.

Amén

martes, 16 de junio de 2009

LA TEMPESTAD CALMADA

Un día subió Jesús a una barca con sus discípulos y les dijo: "Crucemos a la otra orilla del lago". Mientras navegaban, Jesús se durmió. De repente se desencadenó una tormenta sobre el lago y la barca se fue llenando de agua a tal grado que peligraban. Se acercaron a Él y lo despertaron: "Maestro, Maestro, ¡estamos perdidos!" Jesús se levantó y dió una orden al viento y al mar, y todo volvió a la más completa calma. Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿dónde está su fe?". (Mt. 8,23-27)

LOS PROBLEMAS Y EL MIEDO


Todos pasamos por situaciones difíciles en nuestra vida: debilidades personales, enfermedades, dolor, pérdida de un ser querido, dificultades en el trabajo o de dinero, problemas de los hijos o de los padres, calumnias, infamias, injusticias...y ¿ cuál es tu reacción?. Miedo, angustia, temor, excesiva preocupación. Sabes ¿por qué? ... porque buscas apoyarte solamente en ti mismo, en lo que tú piensas, en lo que tú sientes, en lo que tú podrías hacer para resolver las cosas... te apoyas solamente en tus fuerzas humanas y casi siempre el problema es mucho más grande que tú.

Te olvidas de algo muy importante: Dios está siempre contigo, Él todo lo puede en todo momento. Él es tu seguridad. En momentos difíciles, Dios nunca se olvida de ti. SI DIOS ESTA EN TU ALMA, LO DEMÁS ES PASAJERO

Nunca olvides que fuiste creado por Dios y para llegar a Él, para vivir eternamente en el cielo con Él y que todo lo de esta vida (por importante que parezca) es transitorio, es decir, que pasa. Esta es la medicina para barrer con los miedos.

A LO ÚNICO QUE SÍ HAY QUE TENERLE MIEDO
Lo único a lo que debes tener gran temor y miedo en la vida es a pecar y a perder la amistad de Dios, porque entonces sí habrás perdido lo más importante.

¿POR QUÉ PERMITE DIOS QUE YO TENGA PROBLEMAS?

Cuando sientas que el mundo se te viene encima, que estás lleno de problemas piensa que: A Dios lo que más le importa de ti, es que logres salvarte y a veces permite que vivas momentos difíciles o dolorosos porque sabe que esto te dará la oportunidad de estar más unido a Él, de ser mejor, más santo; en otras palabras que es bueno para tu camino de salvación. A veces el dolor purifica el alma, te hace que crezcas, seas mejor y sobre todo te da la oportunidad de ofrecerlo y de que ames más a Dios. En tus manos está el que aproveches esta oportunidad para ser más santo o para alejarte de Dios.

Compara lo anterior con esto: un padre ama tanto a su hijo enfermo que permite que el doctor le ponga una inyección, porque sabe que aunque en ese momento le duela, es por un bien mayor (curarlo y que esté sano). Tú, como el niño, aunque no entiendas, debes reflexionar que si tu Padre Dios permite ese dolor, es por un bien mayor.
¿POR QUÉ CONFIAR EN DIOS?
Debes confiar en Dios porque sabes que Él es tu Padre y que te ama infinitamente, te ama mucho, mucho más de lo que tú te puedes imaginar. Si te ama, te escuchará, te ayudará y buscará tu bien.

El hombre que reflexiona que es hijo amado de Dios, no pierde la tranquilidad, la paz y la alegría ni en los peores momentos.

¡TODO ES PARA BIEN!

Dios quiere lo mejor para ti, sabe lo que necesitas. Su mirada alcanza esta vida y la eternidad . Él sabe bien lo que hace y lo que permite. Todo está dirigido para tu bien.Aprende a ver el amor que Dios te tiene tanto en las cosas buenas que te pasan como en las adversidades.

EL AFÁN DE CADA DIA

En el Evangelio nos dice Jesús: No andéis agobiados por el día de mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. Le basta a cada día su propia preocupación. El ayer ya pasó, el mañana no sabes si llegará para ti. No hay razón para andar angustiado y agobiado por qué pasará el día de mañana.

Dios te dará las fuerzas necesarias para enfrentar lo que traiga consigo.- Lo que importa es el hoy: es el que tienes para amar y santificarte. A veces puedes sufrir la tentación de querer dominar también el futuro y olvidas que la vida está en manos de Dios. No seas como el niño impaciente que lee un cuento y salta las páginas para ver como acaba la historia.

Pero no confundas el "no preocuparte", con el "no ocuparte" de hacer lo que debas por resolver tus problemas, de trabajar por procurarte un futuro bueno. El abandonarse en las manos de Dios no significa que te quedes sentado a que se resuelvan tus problemas y todo te caiga del cielo, significa ser responsable, poner todo lo que está en tus manos y después, dejar, confiar, abandonar el resultado en manos de Dios.

ORAR MUCHO

Para conseguir la ayuda de Dios, debes pedírsela en la oración.- En ocasiones Dios te hace esperar, otras veces rectifica lo que le has pedido y te concede lo que realmente necesitas; otras más, no te concede lo que pides, porque sin darte cuenta estás pidiendo un mal que tú crees que es un bien.

Tu oración debe de ser:

a) Con humildad, reconociendo que tú solo no puedes nada y que Dios puede todo.
b) Con constancia, pedir todos los días.
c) Con perseverancia seguir pidiendo, aunque no sientas respuesta.
d) Con confianza, sabiendo que Dios es tu Padre que te ama y busca tu bien.
e) Con serenidad, porque Dios sabe bien las necesidades que tienes, lo sabe mucho mejor que tú.

LA VOLUNTAD DE DIOS

Muchas veces los hombres no sabemos lo que es bueno para nosotros, y lo peor es que creemos saberlo. Tú tienes tus propios planes para tu felicidad, y demasiado a menudo miras a Dios simplemente como alguien que te ayudará a realizarlos. Las cosas son totalmente al revés. Dios tiene sus planes para tu felicidad y está esperando que le ayudes a realizarlos. Y quede bien claro que tú no puedes mejorar los planes de Dios. Reflexiona esto una y otra vez, todos los días y entonces podrás abandonarte con serenidad, incluso ante la dureza de aquello que no comprendes y que te causa dolor y preocupación. Nunca olvides que Dios te quiere feliz aquí en el mundo, pero te quiere aún más , feliz con Él para siempre en el cielo.
La SANTIDAD es conocer, amar y cumplir la voluntad de Dios. Amar y cumplir con alegría aquello que Dios te manda cada día a lo largo de tu vida.

jueves, 11 de junio de 2009

¿Por qué el Señor te prueba?


Tal vez has pensado que la vida es injusta porque te pone momentos difíciles y sientes que tus fuerzas no pueden afrontarlas.

La prueba es como pasar una noche oscura, donde no ves nada, el camino se torna incierto. Dios podría ahorrarnos todas esas pruebas, pero considero que son necesarias para convencernos de nuestra radical impotencia para hacer el bien por nosotros mismos. Además imaginas que Jesús tuvo que superar más pruebas que tú, más terribles. Dios lo permitió y entonces, ¿por qué no permitir que las pases tú?

Santa Teresa de Lisieux decía que la cosa más grande que el Señor había hecho en su alma era “haberle mostrado su pequeñez y su ineptitud”. Vicente de Paúl decía: “El bien que Dios hace lo hace por Él mismo, casi sin que nos demos cuenta”. Lo que el Señor nos pide es confianza en Él por encima de todo. Dios reprocha a Santa Catalina de Siena y le dice: “Por qué no confías en tu Creador? ¿Por qué te apoyas en ti? ¿No soy fiel y leal contigo? El hombre todavía duda de que yo sea lo bastante poderoso como para socorrerle, lo bastante fuerte como para asistirle; tiene miedo de no encontrar en mí el pan para alimentarse”.

Nos falta confiar más en el Señor. "Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?" . (Mt. 6,26).

Jesús quería que todos supieran con cuánto amor él cuida realmente de todas sus criaturas. El nota cada vez que un pichoncito se cae del nido. ¿Sabe lo que te pasa? Por cierto que sí. Jesús dijo: "Aun los cabellos de ustedes están todos contados". (Mt. 10,30). Tú puedes pensar que sabes todo lo que se relaciona contigo, pero Jesús sabe mucho más, pues hasta sabe cuántos cabellos tienes en la cabeza.

Muchos jóvenes dudan en entregar su vida a Dios porque no confían en que Él sea capaz de hacerles plenamente felices, y al tratar de asegurarse su felicidad, se vuelven tristes y a veces desdichados. «Evita las preocupaciones que te afligen y los pensamientos negativos sobre lo que puede suceder más adelante. No estropees mis planes queriendo imponerme tus ideas. Déjame ser Dios y actuar como sé hacerlo. Abandónate en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente Jesús confío en ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento, tus propias ideas y el querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices “Jesús yo confío en ti”, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos. No tengas, miedo, Yo te amo. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: Jesús, yo confío en ti. Necesito las manos libres para obrar. No me las ates con tus preocupaciones inútiles. Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía en mí, abandónate en mí. Yo obro en proporción del abandono y la confianza que tienen en mí. Deposita en mí tus angustias, tus problemas y dificultades y duerme tranquilo. Dime siempre: Jesús confío en ti, y verás cómo se va llenando tu alma de paz, de tranquilidad, de amor y de sosiego. Te lo prometo y te lo cumplo porque te amo. Tu amigo que nunca falla. Jesús». (Palabras de Jesús a Santa Faustina). Querido amigo, todos tenemos miedo al sufrir pero como diría Santa Teresita del Niño Jesús “Dios no permite sufrimientos inútiles”.

Participo en una Parroquia cuyo nombre pertenece a un santo: San Juan María Vianney, conocido como El Cura de Ars. Él vio todos los obstáculos y lazos que había en su camino de la vida. Se asustó; pero comprendió que sin la ayuda de Dios era imposible triunfar. Y ese es el punto, para salir vencedores de los ataques del mal, nuestra oración ha de ser incesante. En ocasiones vamos a hacer la oración con cierto desánimo y, sin que pase nada particular, salimos con el corazón apaciguado. Pero así no sientas nada en tu ser, te aseguro que el Señor obra y actúa, pero no debes de confiar en tus propias fuerzas, sino apoyarte en definitiva en la acción del Señor, te aseguro que el Espíritu Santo hace su trabajo en secreto.

Muchas veces estamos confiando en nuestras ideas sobre lo que es bueno y lo que no lo es, y no confiamos suficiente en la sabiduría de Dios. A Él debemos pedirle que nos de la sabiduría que le regaló al rey Salomón. Él pidió un corazón sabio y compasivo para que juzgara al pueblo de Dios. Esto agradó al Señor: "Dios dio a Salomón sabiduría, gran entendimiento y amplitud de corazón, como la arena que está a la orilla del mar... De todos los pueblos venían para escuchar la sabiduría de Salomón, de parte de todos los reyes de la tierra que habían oído de su sabiduría." (1 Reyes 4:29-34). Tú puedes orar y pedir esa sabiduría, pero debes acercarte al Señor de rodillas, con humildad, reconociendo su grandeza y tu pequeñez. Tienes que dejar que el Señor tome el control de tu vida.

Creo ahora, después de toda la experiencia vivida es que si alguna vez sufrí demasiado, es porque DIOS me agarró con tanta fuerza para que no cayera en el abismo.

Dios te bendiga.

miércoles, 10 de junio de 2009

CÓMO AGRADAR A DIOS


Desde mi conversión me pegunto diariamente qué debo hacer para agradar a Dios, pues creo que todos estamos llamados a eso, todos estamos llamados a la santidad. Ser santo no es un designio de algunos sino es el llamado que hace Dios a todos, pues ser santo es en definitiva agradar a Dios. Tal vez parece imposible, es que muchos creen que para llegar a la santidad se debe obrar milagros y prodigios maravillosos. Si eres de los que piensan así, debo decirte que te equivocas. Ser santo como ya dije anteriormente es agradar a Dios. La gran pregunta sería ¿Cómo?

La Palabra de Dios. “Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo”. (Rom. 10, 17). El Señor es claro a Él se le sigue por fe, más que por el sentimiento, y estamos llamados a anunciar su Palabra, así como lo hacía el mismo Pablo, llevaba el mensaje de Jesús a todos los pueblos. Se trata de oírla en tus celebraciones eucarísticas, en tus reuniones de Comunidad, de manera personal, pero sobre todo de vivirla y hacerla tuya.

Jesús vino a salvarte…créelo. “¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. (Jn. 3,16). Jesús tuvo que pagar un gran precio a causa de nuestros pecados. Fue tanto el amor que tiene Dios que envió a su hijo Único para que nos libre de la muerte, para que vivamos como Él y para Él, para tener vida en abundancia, para tener vida eterna. Recibe a Cristo como tu Salvador. Cristo está Vivo y la buena noticia es que ha resucitado de entre los muertos y te llama: "He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye hoy mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3,20) Recíbelo ahora mismo. "Mas a todos lo que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." (Juan 1,12).

Arrepiéntete de tus pecados. “En nombre de Cristo les rogamos: ¡déjense reconciliar con Dios! En el momento fijado te escuché, en el día de la salvación te ayudé. Este es el momento favorable, éste es el día de la salvación. (2 Cor. 5,20. 6,2). La buena noticia es que con el Señor todo se puede, y tus pecados más grandes los perdona, los convierte más blancos que la nieve, sólo tienes que dejarle actuar a Él y que penetre en tu vida y tome el control total. Acepta que El pecado te separa de Dios. El pecado es la rebelión del hombre contra Dios, que resulta de la desobediencia a la voluntad de Dios. Todos hemos pecado "Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios" (Romanos 3,23).

Antes mi vida simplemente era para agradarme a mi mismo o a los demás, de diferentes maneras, haciendo cosas que producían cierta satisfacción y todo lo que, a mi criterio, creía que debía de hacer. Cuando me encontré frente al Señor y lo reconocí como el Único, como el Rey, como el Salvador, como el Rey de Reyes todo cambió. Ahora vivo para agradar al Señor. No es fácil pero debes hacer lo que él te pide. Debes de buscar y aspirar la santidad pues eso espera de ti tu Señor. Yo te he sugerido algunas, puedes empezar con ellas. “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo”. Eclesiastés 2:26ª

TE QUIERO DECIR SI


Señor Tú que te entregaste en una cruz,
me pides que me entregue a mis hermanos,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que me amaste hasta la muerte,
me pides que ame a los demás,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que fuiste modelo de vida,
me pides que de testimonio,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que miraste con bondad,
me pides que no sea indiferente,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que iluminaste este mundo,
me pides que sea luz y no oscuridad,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que sanaste a los enfermos,
me pides que sea consuelo,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que te despojaste de todo,
me pides que renuncie a mis comodidades,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que confiaste en el Padre,
me pides que no dude de Tí,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que extendiste los brazos al mundo,
me pides que abraze con amor,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que perdonaste los pecados,
me pides que no guarde rencor,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que dejaste huella en este mundo,
me pides que siga tus pasos,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que fuiste Evangelio vivo,
me pides que escuche tu Palabra,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que aceptaste todo con amor,
me pides que acepte tu voluntad,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que sacrificaste todo,
me pides que renuncie a mi mismo,
y te quiero decir SI.
Señor Tú que diste todo
permíteme darlo todo,
y amarte,
y respetarte,
y en Tí confiar,
y en Tí permanecer,
y en Tí esperar,
y en Tí, sólo en Tí,
y en el miedo,
y en el temor,
y en la duda,
y en la sequedad,
y en la lucha,
y en el camino,
y en la incertidumbre,
y en toda mi vida,
te quiero decir SI.
Amén.

jueves, 4 de junio de 2009

¿POR QUÉ ALABAMOS AL SEÑOR?


Pertenezco a una Comunidad de jóvenes y adultos en donde nos reunimos cada semana con el fin de además de tener un encuentro personal con el Señor, oramos, leemos su Palabra, y por supuesto nos congregamos con otros hermanos que tenemos el mismo sentir. Pero hay algo que siempre ando repitiendo y es que nosotros hemos sido creados para alabar al Señor. Definitivamente creo que los salmos de David son el mejor modelo de alabanza a nuestro Dios, todos ellos están llenos de una riqueza espiritual y de un profundo sentido de rendición ante el Señor. El salmo 146, en el verso 2 es claro: “Alabaré al Señor toda mi vida”. Dios nos quiere así, convencido estoy que la alabanza al Señor no debe ser solamente cuando congregas en la reunión de tu Comunidad o en alguna celebración. A Dios se le debe alabar siempre. Cuando tienes grandes momentos, alaba al Señor; cuando estás feliz, alaba al Señor; es más en los momentos más difíciles de tu vida, alaba al Señor; sin importar las circunstancias de vida que toca, sin importar los tiempos difíciles, aún cuando tengas un familiar enfermo, aún en la pobreza, aún en la desolación, en la soledad. Nuestra vida debe ser fiel reflejo de agradecimiento a Dios.

“No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar: cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos”. (Sal. 146, 3-4)

¿Cuántas veces hemos depositado nuestra confianza en hombres? Gran error. Ellos nos fallarán, nuestra mirada debe estar puesta en Dios. Es decir nuestra alabanza durante toda la vida debe combinarse con la confianza total en nuestro Padre. Y es que la verdadera alabanza fluye cuando a Él le has entregado el control total y absoluto de tu vida. No confíes en otros, ni en ti mismo, porque nuestras fuerzas son pobres. Él es quien debe tener el control, Él debe manejar tu vida y si surgen dificultades, temores, problemas, preocupaciones, tristezas, verás como es Dios de misericordioso que esas situaciones se revierten a favor tuyo. Porque el Señor tiene grandes maravillas para quienes confían en Él. De eso estoy seguro.

“Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos” (Sal. 146, 6).

¿No es motivo de alabanza también? Muchas veces nos quejamos porque hay demasiado calor, y cuando hace frío igual, nunca estamos contentos. Al Señor hay que darle gracias por la creación y agradecidos con Él por todo lo que hay en ella. Y aunque todo lo creado desaparecerá, El Creador siempre será eterno.

“El Señor libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados”. (Sal. 146, 8)

Todo aquel que no se ha entregado a Jesús y no le da el control total de su vida, todo aquel que sigue pecando y no se arrepiente de ellos, se encuentra encerrada espiritualmente. Pero el Señor dijo: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos”. (Lc. 4, 18).

¿No es acaso un buen motivo también para alabar al Señor? Jesucristo vino para salvarnos, para liberarnos, para que veamos, para que entregar su vida por nosotros que somos pecadores.

¿Por qué alabamos al Señor? Jesús le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto. Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo”. (Mt. 4. 10-11).

Lo alabamos para que el demonio se aleje de nuestras vidas. El diablo quiere que las almas se pierdan, por ello debemos de pedirle al Señor que se apodere de nuestras vidas y que expulse a todo tipo de mentira que el demonio nos quiere poner, para nos libere de toda atadura a causa del maligno, para que limpie la mirada. Sólo así los ángeles de Dios vendrán para servirlo junto con nosotros.

¿Por qué aplaudimos en la alabanza? La Palabra de Dios nos lo enseña. “Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría”. (Sal. 47,1)

¿Por qué levantamos nuestras manos? Porque así bendeciremos el nombre del Señor: “Eleven las manos al Santuario y bendigan al Señor”. (Sal 134. 2).
“Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre”. (Sal. 63, 4-5)

Porque el Señor, nuestro Dios, nuestro creador, merece una perfecta alabanza, porque eso quiere nuestro Dios, porque Él quiere que le demostremos nuestro amor así. Y Él así lo quiere: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones”. (1 Tim. 2,8).

El Señor vive en la alabanza de sus hijos, por ello querido amigo, a Él debemos adorarlo y alabarlo en todo lugar y durante toda la vida, y que nuestra alabanza sea la mejor con nuestras manos aplaudiendo, levantando las manos, con nuestras voces, con la música, con todo nuestro ser: “Alábenlo con toques de trompeta, alábenlo con el arpa y la cítara; alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con laudes y flautas. Alábenlo con platillos sonoros, alábenlo con platillos vibrantes, ¡Que todos los seres vivientes alaben al Señor!”. (Sal. 150, 3-5).